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jueves, 26 de noviembre de 2020

CELSO BORGES: "NO TODO ES LA FRUTA MADURA', A VECES HAY QUE LUCHAR UN POQUITO"

Se marchó el año del último descenso a Segunda y ha regresado al Deportivo, ahora en Segunda B, dispuesto a devolverlo a la élite. Celso Borges Mora (San José, 1988) lo hace con galones de capitán, ambición y no se le caen los anillos por aterrizar de jugar con Costa Rica y disputar un partido en un campo de hierba artificial el siguiente fin de semana.

Con años de carrera por delante, admite que se prepara para poder llegar a ser entrenador, profesión que conoce muy de cerca gracias a su padre, Alexandre Guimaraes.

¿Qué balance haces de estas cinco primeras jornadas?

Bien, siempre dentro de mejoría, pero el hecho de que el equipo se mantenga líder es algo que nos da confianza. Obviamente, todos los partidos esperamos que sean mejores que el último.

Cuando llegaste dijiste que volvías a un lugar en el que habías sido feliz, ¿lo estás siendo? ¿Estás contento con la decisión que tomaste?

Mucho, muchísimo, claro que sí. Estoy encantado de estar acá, estoy bastante bien, me he topado con un grupo de compañeros, la verdad, espectacular, y todo reafirma mi decisión.

Lo que será un poco raro imagino es que justo coincide en el parón que te vas a jugar con tu selección, Costa Rica, y llegas y toca jugar en un campo artificial, ¿choca no?

Bueno, un poco diferente, pero así es la vida. ‘No todo es siempre la fruta madura’, a veces hay que luchar un poquito. Son dos realidades diferentes pero las afronto con igual ilusión y la verdad es que me encanta mi trabajo, el ir a la selección y el estar acá.

¿Qué tal te entiendes con Uche en el mediocentro?

Muy bien, obviamente tanto Uche, como Álex o Gandoy, los que jugamos en esa posición lo basamos sobre un sistema y unos movimientos que este sistema requiere, pero hay muy buen rollo entre todos. Cada uno tiene características especiales y esa es la razón de que haya venido funcionando.

Los que sí que está faltando es un poco el gol, ¿qué crees que está pasando?

Creo que al final cuando comienzas los partidos ganando bastante temprano el partido se abre un poco más y tienes más ocasiones. Los otros equipos no suelen tomar mucho riesgo, por lo tanto se nos hace más difícil recuperar la pelota en su campo y siempre tenemos que generar nosotros la jugada. Pero, una vez que logramos hacer el 1-0 casi siempre los partidos ya se nos ponen más de cara y logramos tener más ocasiones.

Solo han pasado cinco jornadas, estáis ahí con el Pontevedra, pero ¿pedirías quizá un poco de paciencia, a tenor de que el mejor juego del Depor está por llegar?

Es que eso es una cuestión evolutiva también. En los equipos siempre la curva del rendimiento tiene que irse dando de una manera progresiva. Hay pocos que se mantengan siempre en ese pico de su rendimiento, siempre es normal tener una que otra bajada, pero creo que el equipo ha venido en ascenso y lo importante es que nos mantengamos nosotros fuertes, ahí arriba en la tabla, que es lo que nos da mucha moral.

¿Después del partido contra el Guijuelo os quedó la sensación de que se pudo haber hecho algo más?

Siempre queremos ganar, el hecho de empatar no nos satisface nunca, siempre queremos llevarnos la mayor cantidad de puntos posibles. Pero eran unas circunstancias un poco atípicas y de dos campos de hierba artificial sacamos cuatro puntos. Nos habría gustado que hubiesen sido seis, pero el hecho de estar sumando es importante siempre.

Y con respecto a esa superficie, ¿qué tal está siendo la recuperación? Porque hubo compañeros como Keko que terminaron con sobrecargas…

Cambia el juego, la forma de jugar, la manera de recuperarse... Son situaciones que tenemos que afrontar y no queda otra. Hay que ir hacia adelante y decir “le damos” y hay que sacar puntos como sea y adaptarnos a la situación. El equipo nunca se lo tomó como “qué pereza jugar” sino como otro reto más, se lo tomó bien y sacamos un punto. Es verdad que siempre nos gustan sumar los tres, pero viendo las circunstancias… Ahora hay que hacerlo bueno contra el Racing de Ferrol este domingo en Riazor

¿Es una competición esta Segunda B de ser muy constante, al tener tan poco margen?

Sí, bueno lo importante es puntuar, como sea, en esta primera fase. Luego viene la otra parte, donde el desequilibrio es a un partido pero pensamos en lo que nos corresponde ahora, que es clasificarnos.

¿Notas este año una exigencia alta por el objetivo de ascenso?

La exigencia nos la ponemos también nosotros mismos, los propios jugadores. Somos los primeros que queremos estar ahí (en la élite del fútbol). Entendemos que pueda haber un poco de ansiedad en el ambiente, es totalmente entendible, porque quieren ver a su equipo en lo más alto y estamos luchando para poder dárselo.

Eres uno de los capitanes, un jugador con galones, ¿qué les dices a los más jóvenes?

Uno trata de ser uno mismo, siempre tirar con el ejemplo es la mejor manera de mostrarnos con la gente nueva que viene. Los tres (capitanes) somos gente sumamente trabajadora y espero que ese sea el mensaje que ellos capten. Después cada uno tiene su manera de ser e interpreta las cosas como quiere, pero siempre estamos muy abiertos a da consejos. Pero, ojo, nosotros también aprendemos de los jóvenes, es algo recíproco.

Hablabas antes de ese buen rollo en el vestuario, ¿es así es fortaleza no solo de fútbol sino de ser como una ‘familia’?

Sí, porque en los momentos duros es cuando ese núcleo se ve más reforzado. Cuando se está ganando tiende a florecer por si solo, pero cuando hay cosas que no están bien en ese núcleo nos respaldamos y por esa parte hay muy buen grupo. Nos estamos apoyando mucho porque lo que más necesitamos es apoyo para sacar esto.

Te marchaste el año del descenso y has vuelto con el club en Segunda B. Siempre se comenta que es muy familiar pero, ¿lo has encontrado cambiado?

Evidentemente por la división en la que nos encontramos hay alguna que otra cosa que no puede ser posible, pero cuando me fui las pinceladas que tenía eran síntomas de progreso, de que el club quería avanzar. Ahora hay un muy buen proyecto y nos corresponde a nosotros la responsabilidad de poder llevarlo a lo más alto.

Llegaste al Depor y justo fue cesado Vázquez en la pretemporada, pero ahora has podido coincidir más con él, ¿qué tal con la relación con los capitanes, que al final sois su prolongación en el campo?

Tenemos que tener muy claro lo que quiere de nosotros y del equipo para poder comunicarlo y darle lo que nos pide. Es una persona bastante cercana, es nuestro máximo líder y tratamos de que todas las cosas fluyan entre nosotros.

Tenéis ese “partido” fuera de casa que es el cuidaros, porque como decía Vázquez no contagiarse puede dar puntos…

Sí, es una frase que usa el doctor, el buen manejo de la pandemia nos puede dar puntos al final de la temporada y creo totalmente en eso.

¿Cómo lo llevas tú?

Hago todas las medidas. Me encantaría ver a toda la gente que tengo por acá a la que quiero muchísimo, pero nos pasa a todas las personas.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

EL DEPORTIVO MENOS BATIDO DE LA HISTORIA

El entradamado defensivo del RC Deportivo 20-21 es un auténtico muro en Segunda B, una categoría en la que ha comenzado con inmejorables resultados (11 puntos sobre 15 posibles conquistados) y haciendo gala de un blindaje excepcional.

No en vano, los blanquiazules solo han visto perforada su portería una vez en los cinco choques transcurridos del torneo de Liga; concretamente fue en la jornada inaugural, en la victoria en Riazor frente al Salamanca UDS (2-1).

Desde el único lunar en el expediente blanquiazul, el tanto anotado por Candelas en el minuto 66 de encuentro, el cancerbero canario del Depor Carlos Abad ha encadenado 384 minutos imbatido.

No en vano, no tuvo que recoger el balón de sus redes frente a Compostela (0-0), Unionistas (0-1), Coruxo (1-0) y Guijuelo (0-0).

Una solidez de otros tiempos que avala el buen hacer de una retaguardia en la que hombres como Mujaid, Granero o el propio Álex Bergantiños están marcando la diferencia; todo ello con el apoyo del resto del equipo, muy involucrado en labores de contención.

A lo largo de los noventa años de historia de la competición de Liga, tanto en Primera como Segunda, Segunda B o incluso Tercera, los deportivistas solo habían conseguido registrar una racha de imbatibilidad semejante en tres ocasiones; la última de ellas tuvo lugar en el ejercicio 93-94, con Paco Liaño como guardameta y con una escuadra de ensueño que estuvo a punto de conquistar el campeonato de Liga de no ser por la falta de acierto de Djukic en el último duelo frente al Valencia.

Curiosamente en la anterior experiencia blanquiazul en la categoría de bronce, en el curso 80-81, el Deportivo fue capaz de mantenerse invicto hasta la sexta jornada del torneo de la regularidad, siendo objeto tan solo de un tanto en los cinco primeros envites.

Curiosamente en un curso de transición hacia Primera División como la 89-90, en la que el RC Deportivo perdió en la promoción de ascenso ante el Tenerife sus opciones de encaramarse a la élite del fútbol español, el cuadro blanquiazul también se mostró prácticamente inexpugnable en el arranque del campeonato, con un solo gol en contra en 450 minutos de juego.

Cuestionado en la actualidad por haber practicado un fútbol poco vistoso, aunque cien por ciento pragmático, al club herculino le aguarda un tramo del calendario más que exigente; no en vano, el próximo domingo visita Riazor otro histórico como el Racing de Ferrol, mientras que en la siguiente jornada el Depor se desplazará a Pasarón  para medir un pulso con el Pontevedra, colíder del Grupo I Subgrupo A de Segunda B.

Serán sin duda dos reválidas decisivas para una formación que se halla todavía en fase de crecimiento y que ha sufrido importantes lesiones precisamente en la línea mejor ensamblada del presente ejercicio, la defensa.

martes, 24 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

NO ES CATEGORÍA PARA VIAJAR

El Deportivo sufrió el pasado domingo en Guijuelo la gran realidad de la Segunda División B, la ley del factor campo que tanto manda en la categoría de bronce.

Los blanquiazules ya han pagado el precio lejos de su feudo en dos de los tres encuentros que han jugado fuera de Riazor esta campaña —también empataron 0-0 en el Vero Boquete de San Lázaro frente al Compostela— pero allí no lo pasaron tan mal como en el Municipal Luis Ramos, donde los herculinos se vieron superados durante la mayor parte del encuentro por un rival que sabe exprimir al máximo las reducidas dimensiones de su terreno de juego y la superficie de hierba artificial.

Pero los pinchazos a domicilio no son un problema solo del Deportivo, sino que le ha tocado padecer a la gran mayoría de los equipos de la categoría y una rutina dentro del Grupo 1-A, uno de los más fuertes de la competición.

25 partidos se han disputado en el subgrupo de la escuadra coruñesa en las cinco jornadas que llevamos celebradas y solo cinco de ellos finalizaron con una victoria de la escuadra visitante.

El fin de semana que abrió la temporada fue cuando se produjeron más triunfos a domicilio, quizá porque los conjuntos estaban menos hechos.

El Pontevedra venció en Ferrol al Racing por 2-3, mientras que el Zamora ganó 0-1 en casa del Coruxo.

En aquella primera cita del curso también hubo dos victorias locales (2-0 de Unionistas al Compos y 2-1 del Depor al Salamanca) y un empate entre el Guijuelo y el Celta B (0-0).

A partir de la segunda jornada, se encareció el botín de los tres puntos como visitante. En aquella segunda fecha, solo el Racing saboreó la victoria lejos de su feudo. Los verdes ganaron 0-1 en casa del Celta B.

El fin de semana se completó con dos empates y dos triunfos de los conjuntos locales (el Salamanca y el Zamora).

De nuevo hubo una sola victoria de los equipos de fuera en las jornadas 3 y 4. En la tercera, el Depor fue el único que mojó como visitante —ganó en casa del Unionistas por 0-1—, mientras que los otros cuatro duelos se saldaron con dos victorias locales y dos empates.

En la cuarta, otra vez hubo dos triunfos de los de casa, dos partidos que acabaron en tablas y un conjunto que se llevó los tres puntos a domicilio, el Racing en Salamanca (1-2).

La tiranía de los locales se acrecentó en la última jornada. Unionistas, Guijuelo y Celta B vencieron en sus respectivos campos, mientras que los otros dos encuentros se saldaron con empates. Ni un solo triunfo a domicilio.

En total, en estos 25 partidos se han producido once victorias locales (44%), nueve empates (36%) y cinco enfrentamientos en los que han ganado los visitantes (20%).

lunes, 23 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

UN DEPORTIVO 0,0

El Deportivo cae en la sugestión y se empequeñece. Con tanto hablar del fortín del Guijuelo, de la hierba sintética, del año que llevan los salmantinos sin perder en su feudo, al final las circunstancias se convierten en excusas y el respeto al rival parece excesivo. Todo eso se tradujo en una versión descafeinada de un equipo que está siendo uno más en Segunda B, al menos en sensaciones y juego, que no demuestra galones y que en vez de atacar se atrinchera.

Ayer empezó con dos delanteros y reculó para contener al rival. Ni mucho menos parece el Barça o el Madrid de la categoría. Sigue faltándole fútbol y brillo y las semanas pasan sin ver mejoras.

Fernando Vázquez, en la banda cinco meses después, sorprendió con la alineación. Ya había explicado en la previa que cuatro partidos le daban una base para tomar decisiones. Y cinco,  parece también suficientes para empezar a extraer conclusiones. El Deportivo, más allá del césped artificial, que efectivamente es una limitación, juega muy por debajo del nivel esperado... pero sigue invicto. Los números, al menos, le avalan, pero su fútbol es pobre y su producción ofensiva es prácticamente inexistente.

Lo que el técnico hizo en Guijuelo fue casi una revolución. Cambió el sistema por el 4-4-2, el que llevaba tiempo meditando, dejó en el banquillo a Lara y a Nacho González, que habían pedido la suplencia en las primeras jornadas, y eligió a Miku para acompañar a Beauvue en la punta de lanza. Pero no se quedó ahí. A la esperada vuelta al once de Bóveda, recuperado de una lesión muscular, para suplir la baja de Jorge Valín (esguince de tobillo), se sumaron las de Borja Granero por Bergantiños en el centro de la defensa y la más inesperada todavía de Salva Ruiz por Héctor Hernández en el lateral izquierdo. Borja Galán, que había funcionado como revulsivo, completó las novedades del once deportivista.

El Deportivo transmitió sensaciones decentes en el inicio del partido, pero el Guijuelo apenas se desordenó. Con problemas para elaborar ataques, como en los anteriores encuentros de la temporada, la ocasión más clara del primer  tiempo (por no decir del partido) llegó a balón parado a los once minutos en una falta próxima a la línea de fondo que ejecutó directa Salva Ruiz y sacó a córner el portero del equipo chacinero.

En el ecuador de la primera parte, el Deportivo perdió la manija del choque y dio opciones al Guijuelo, al que hasta entonces había logrado contener sin problemas. Eizmendi, ex del Leganés, llegó por la izquierda y Cristóbal ensayó con la izquierda un disparo que se fue a unos metros de la portería de Carlos Abad. Segundos después, Kamal volvió a intentarlo para los locales con otro lanzamiento desde fuera del área. A Vázquez, en su regreso al banquillo, no le estaba gustando el hundimiento de sus jugadores. 

Cambio táctico
A eso se unió una amarilla de Claudio Beauvue. El técnico explico después que el cambio del delantero no se debió a molestias a pesar de producirse en un momento poco  habitual para las sustituciones no obligadas, a tres minutos para el descanso. El de Castrofeito movió el banquillo y la pizarra, el de Guadalupe se fue a la caseta, entró Bergantiños y cambió el sistema para apostar por 5-4-1, aunque con Keko Gontán prácticamente como segundo delantero en un Deportivo que agradeció el intermedio porque el Guijuelo había crecido.

El equipo coruñés mantuvo el dibujo y las dificultades tras el paso por el vestuario. Solo inquietó con una transición buena en la que Keko Gontán pecó de egoísta y disparó desde muy lejos y por arriba de la portería rival.

Se echó demasiado atrás y el Guijuelo lo agradeció. El equipo de Vázquez no pudo más que contrarrestar a los salmantinos. Cristóbal repitió lanzamiento fuera y Keko vio una amarilla (naranja) por una falta en la medular.

Los blanquiazules dieron mucha vida a los locales, que incrementaron sus amenazas. Tuvieron dos saques de esquina consecutivos y pidieron un penalti por empujón de Bóveda a Eizmendi, que se llevó la tarjeta por simular.

A falta de ataques posicionales, los blanquiazules, que cambiaron de referente ofensivo con la entrada de Rui Costa por Miku, se asomaron desde la esquina con un disparo de Bóveda desde la frontal y con un cabezazo de Borges. Kamal tuvo la suya también con un disparo de primeras que volvió a salir desviado.

El centrocampista del Guijuelo fue sustituido a falta de un cuarto de hora y su equipo lo acusó en los balones divididos, pero el Deportivo siguió sin funcionar. Josín, desde tres cuartos, obligó a Carlos Abad a volar para despejar.

Los chacineros se quedaron con diez por la expulsión de Kike Pina en el descuento por cortar un contragolpe con una brusca entrada a Keko. Pero incluso en esos segundos en inferioridad buscaron más al Deportivo que los coruñese a ellos.