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jueves, 21 de octubre de 2021

UEFA Youth League: RC Deportivo de La Coruña - Pogoń Szczecin

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EL DEPORTIVO REVIVE UNA NUEVA GESTA HISTÓRICA EN LA CHAMPIONS

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Deportivo 4-0 Pogoń Szczecin


Imagina tener 18 años, o menos, y saltar al estadio de Riazor por primera vez mientras ves a tu alrededor el logotipo de la ‘Champions’. Imagina que 8.522 ‘locos’ han venido entre semana a ver un partido de categoría juvenil y te están animando desde las gradas. Imagina emular a los ídolos de tu club, a esos a los que quizá ni hayas podido ver en directo, protagonizando una remontada mágica en competición europea. No es necesario imaginarlo. Los juveniles del Deportivo han vuelto a convertir la fantasía en realidad. Hace pocos meses cerraron un capítulo dorado proclamándose campeones de España de la categoría y ayer escribieron una nueva página en la historia del club blanquiazul al conseguir levantar el 3-0 adverso de la ida ante el MKS Pogoń Szczecin polaco. La épica victoria por 4-0 mete al conjunto coruñés en la siguiente ronda de la competición continental.


La fiesta comenzó con ciertas sorpresas en el once de Manuel Pablo. Seydiba reforzó el centro del campo en lugar de Mario y Nacho Díaz ocupó el lateral derecho por Quique Teijo. El resto del equipo fue el esperado con Noel en punta secundado por Víctor Guerra, Nájera y Mella.


El Pogoń Szczecin intentó intimidar con una presión alta en los primeros minutos pero a este Depor no le asusta nada. Dani Barcia y Juan Rodríguez asumieron galones en la salida de balón y asentaron al equipo en campo rival. A partir de ahí, Seydiba y el omnipresente Rubén López se encargaron de mantener al Depor en modo asedio con un Nájera especialmente activo en los primeros compases del encuentro. De hecho, el mediapunta pudo abrir la lata en el minuto 10 pero su cañonazo con la diestra se estrelló con violencia en el larguero. El Deportivo apretaba, los Riazor Blues respondían desde la grada y el gol era cuestión de tiempo.


Llegó en el minuto 10 tras una jugada entre Mella y Rubén López. El mediocentro ganó la línea de fondo, levantó la cabeza y puso un centro que el central Białczyk desvió hacia su propia portería. El primer paso del tutorial de las remontadas, que dice que hay que marcar en los primeros minutos, ya estaba conseguido.


El tanto espoleó a los locales, que iniciaron un vendaval de juego y llegadas ante un Pogoń incapaz. Nájera dejó solo a Noel, que se entretuvo demasiado con un recorte, y poco después Nacho Díaz se proyectó por banda derecha para poner un centro que Mella remató fuera. Dos avisos antes del 2-0. Noel pilló descolocada a la defensa visitante y vio el desmarque en profundidad de Mella. El extremo definió al poste pero cazó su propio rechace y le cedió el cuero a Víctor Guerra, que no perdonó con un disparo raso con la zurda.


El Pogoń estaba grogui y únicamente Fornalczyk era capaz de meter el miedo en el cuerpo. Ni la indisposición de Manu Rivas, que le obligó a dejar el campo por Quique Teijo, amainó el torbellino blanquiazul. El 3-0 llegó antes del descanso, emulando el tanto de Albert Luque en la épica remontada ante el Milan. En este caso fue obra de Nájera, que hizo bueno otra asistencia de Mella para mandar con la zurda el balón pegado al palo.


El propio Mella pudo hacer el cuarto con una vaselina que se fue desviada al filo del final de un primer acto inolvidable por parte del Deportivo.


Bajón tras el esfuerzo

El equipo coruñés pagó el esfuerzo en la segunda mitad. Con el paso de los minutos fueron apareciendo los calambres en muchos jugadores locales y Mella, Noel, Nájera y Nacho Díaz fueron sustituidos principalmente por este motivo.


El conjunto polaco dio un paso al frente y el dominio herculino ya no era tal. De hecho, el 3-1 estaba más cerca que el 4-0. Juan Rodríguez despejó un centro peligroso desde la izquierda, Brais envió una falta de Łęgowski a córner, Barcia salvó el gol cuando Grzelka ya había superado a Brais y Quique Teijo desvió ligeramente un tiro de Łukasiak que iba en dirección a portería.


El Depor superó esos minutos delicados y consiguió rehacerse con los cambios. Pablo Trigo, que no paró de espolear a la grada desde su entrada, no llegó a un centro de Juan Rodríguez, mientras que poco después Mario y Barcia enviaron fuera dos remates al borde del área pequeña.


Parecía que el partido estaba abocado a la tanda de penaltis pero el Depor sacó fuerzas de donde no las había para cargar el área en una ocasión más. Juan Rodríguez, situado ahora como lateral izquierdo, volvió a subir de nuevo la banda y puso otro centro que, esta vez sí, encontró rematador. Hugo Padín envió el balón a la red e hizo el gol que provocó el estallido de los 8.522 aficionados. Otra vez 4-0 en una noche mágica en Riazor.


Los Riazor Blues cantaban “¡esta camiseta sí la merecéis!” mientras Rubén López tenía la opción de hacer el quinto en sus botas. No hizo falta. El pitido final hizo explotar de júbilo a una afición necesitada de alegrías que volvió a demostrar su fidelidad y gozó de una celebración con el equipo, que agradeció el apoyo con una vuelta de honor al campo. 


Es un sentimiento, no trates de entenderlo.