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miércoles, 25 de noviembre de 2020

EL DEPORTIVO MENOS BATIDO DE LA HISTORIA

El entradamado defensivo del RC Deportivo 20-21 es un auténtico muro en Segunda B, una categoría en la que ha comenzado con inmejorables resultados (11 puntos sobre 15 posibles conquistados) y haciendo gala de un blindaje excepcional.

No en vano, los blanquiazules solo han visto perforada su portería una vez en los cinco choques transcurridos del torneo de Liga; concretamente fue en la jornada inaugural, en la victoria en Riazor frente al Salamanca UDS (2-1).

Desde el único lunar en el expediente blanquiazul, el tanto anotado por Candelas en el minuto 66 de encuentro, el cancerbero canario del Depor Carlos Abad ha encadenado 384 minutos imbatido.

No en vano, no tuvo que recoger el balón de sus redes frente a Compostela (0-0), Unionistas (0-1), Coruxo (1-0) y Guijuelo (0-0).

Una solidez de otros tiempos que avala el buen hacer de una retaguardia en la que hombres como Mujaid, Granero o el propio Álex Bergantiños están marcando la diferencia; todo ello con el apoyo del resto del equipo, muy involucrado en labores de contención.

A lo largo de los noventa años de historia de la competición de Liga, tanto en Primera como Segunda, Segunda B o incluso Tercera, los deportivistas solo habían conseguido registrar una racha de imbatibilidad semejante en tres ocasiones; la última de ellas tuvo lugar en el ejercicio 93-94, con Paco Liaño como guardameta y con una escuadra de ensueño que estuvo a punto de conquistar el campeonato de Liga de no ser por la falta de acierto de Djukic en el último duelo frente al Valencia.

Curiosamente en la anterior experiencia blanquiazul en la categoría de bronce, en el curso 80-81, el Deportivo fue capaz de mantenerse invicto hasta la sexta jornada del torneo de la regularidad, siendo objeto tan solo de un tanto en los cinco primeros envites.

Curiosamente en un curso de transición hacia Primera División como la 89-90, en la que el RC Deportivo perdió en la promoción de ascenso ante el Tenerife sus opciones de encaramarse a la élite del fútbol español, el cuadro blanquiazul también se mostró prácticamente inexpugnable en el arranque del campeonato, con un solo gol en contra en 450 minutos de juego.

Cuestionado en la actualidad por haber practicado un fútbol poco vistoso, aunque cien por ciento pragmático, al club herculino le aguarda un tramo del calendario más que exigente; no en vano, el próximo domingo visita Riazor otro histórico como el Racing de Ferrol, mientras que en la siguiente jornada el Depor se desplazará a Pasarón  para medir un pulso con el Pontevedra, colíder del Grupo I Subgrupo A de Segunda B.

Serán sin duda dos reválidas decisivas para una formación que se halla todavía en fase de crecimiento y que ha sufrido importantes lesiones precisamente en la línea mejor ensamblada del presente ejercicio, la defensa.

martes, 24 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

NO ES CATEGORÍA PARA VIAJAR

El Deportivo sufrió el pasado domingo en Guijuelo la gran realidad de la Segunda División B, la ley del factor campo que tanto manda en la categoría de bronce.

Los blanquiazules ya han pagado el precio lejos de su feudo en dos de los tres encuentros que han jugado fuera de Riazor esta campaña —también empataron 0-0 en el Vero Boquete de San Lázaro frente al Compostela— pero allí no lo pasaron tan mal como en el Municipal Luis Ramos, donde los herculinos se vieron superados durante la mayor parte del encuentro por un rival que sabe exprimir al máximo las reducidas dimensiones de su terreno de juego y la superficie de hierba artificial.

Pero los pinchazos a domicilio no son un problema solo del Deportivo, sino que le ha tocado padecer a la gran mayoría de los equipos de la categoría y una rutina dentro del Grupo 1-A, uno de los más fuertes de la competición.

25 partidos se han disputado en el subgrupo de la escuadra coruñesa en las cinco jornadas que llevamos celebradas y solo cinco de ellos finalizaron con una victoria de la escuadra visitante.

El fin de semana que abrió la temporada fue cuando se produjeron más triunfos a domicilio, quizá porque los conjuntos estaban menos hechos.

El Pontevedra venció en Ferrol al Racing por 2-3, mientras que el Zamora ganó 0-1 en casa del Coruxo.

En aquella primera cita del curso también hubo dos victorias locales (2-0 de Unionistas al Compos y 2-1 del Depor al Salamanca) y un empate entre el Guijuelo y el Celta B (0-0).

A partir de la segunda jornada, se encareció el botín de los tres puntos como visitante. En aquella segunda fecha, solo el Racing saboreó la victoria lejos de su feudo. Los verdes ganaron 0-1 en casa del Celta B.

El fin de semana se completó con dos empates y dos triunfos de los conjuntos locales (el Salamanca y el Zamora).

De nuevo hubo una sola victoria de los equipos de fuera en las jornadas 3 y 4. En la tercera, el Depor fue el único que mojó como visitante —ganó en casa del Unionistas por 0-1—, mientras que los otros cuatro duelos se saldaron con dos victorias locales y dos empates.

En la cuarta, otra vez hubo dos triunfos de los de casa, dos partidos que acabaron en tablas y un conjunto que se llevó los tres puntos a domicilio, el Racing en Salamanca (1-2).

La tiranía de los locales se acrecentó en la última jornada. Unionistas, Guijuelo y Celta B vencieron en sus respectivos campos, mientras que los otros dos encuentros se saldaron con empates. Ni un solo triunfo a domicilio.

En total, en estos 25 partidos se han producido once victorias locales (44%), nueve empates (36%) y cinco enfrentamientos en los que han ganado los visitantes (20%).

lunes, 23 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

UN DEPORTIVO 0,0

El Deportivo cae en la sugestión y se empequeñece. Con tanto hablar del fortín del Guijuelo, de la hierba sintética, del año que llevan los salmantinos sin perder en su feudo, al final las circunstancias se convierten en excusas y el respeto al rival parece excesivo. Todo eso se tradujo en una versión descafeinada de un equipo que está siendo uno más en Segunda B, al menos en sensaciones y juego, que no demuestra galones y que en vez de atacar se atrinchera.

Ayer empezó con dos delanteros y reculó para contener al rival. Ni mucho menos parece el Barça o el Madrid de la categoría. Sigue faltándole fútbol y brillo y las semanas pasan sin ver mejoras.

Fernando Vázquez, en la banda cinco meses después, sorprendió con la alineación. Ya había explicado en la previa que cuatro partidos le daban una base para tomar decisiones. Y cinco,  parece también suficientes para empezar a extraer conclusiones. El Deportivo, más allá del césped artificial, que efectivamente es una limitación, juega muy por debajo del nivel esperado... pero sigue invicto. Los números, al menos, le avalan, pero su fútbol es pobre y su producción ofensiva es prácticamente inexistente.

Lo que el técnico hizo en Guijuelo fue casi una revolución. Cambió el sistema por el 4-4-2, el que llevaba tiempo meditando, dejó en el banquillo a Lara y a Nacho González, que habían pedido la suplencia en las primeras jornadas, y eligió a Miku para acompañar a Beauvue en la punta de lanza. Pero no se quedó ahí. A la esperada vuelta al once de Bóveda, recuperado de una lesión muscular, para suplir la baja de Jorge Valín (esguince de tobillo), se sumaron las de Borja Granero por Bergantiños en el centro de la defensa y la más inesperada todavía de Salva Ruiz por Héctor Hernández en el lateral izquierdo. Borja Galán, que había funcionado como revulsivo, completó las novedades del once deportivista.

El Deportivo transmitió sensaciones decentes en el inicio del partido, pero el Guijuelo apenas se desordenó. Con problemas para elaborar ataques, como en los anteriores encuentros de la temporada, la ocasión más clara del primer  tiempo (por no decir del partido) llegó a balón parado a los once minutos en una falta próxima a la línea de fondo que ejecutó directa Salva Ruiz y sacó a córner el portero del equipo chacinero.

En el ecuador de la primera parte, el Deportivo perdió la manija del choque y dio opciones al Guijuelo, al que hasta entonces había logrado contener sin problemas. Eizmendi, ex del Leganés, llegó por la izquierda y Cristóbal ensayó con la izquierda un disparo que se fue a unos metros de la portería de Carlos Abad. Segundos después, Kamal volvió a intentarlo para los locales con otro lanzamiento desde fuera del área. A Vázquez, en su regreso al banquillo, no le estaba gustando el hundimiento de sus jugadores. 

Cambio táctico
A eso se unió una amarilla de Claudio Beauvue. El técnico explico después que el cambio del delantero no se debió a molestias a pesar de producirse en un momento poco  habitual para las sustituciones no obligadas, a tres minutos para el descanso. El de Castrofeito movió el banquillo y la pizarra, el de Guadalupe se fue a la caseta, entró Bergantiños y cambió el sistema para apostar por 5-4-1, aunque con Keko Gontán prácticamente como segundo delantero en un Deportivo que agradeció el intermedio porque el Guijuelo había crecido.

El equipo coruñés mantuvo el dibujo y las dificultades tras el paso por el vestuario. Solo inquietó con una transición buena en la que Keko Gontán pecó de egoísta y disparó desde muy lejos y por arriba de la portería rival.

Se echó demasiado atrás y el Guijuelo lo agradeció. El equipo de Vázquez no pudo más que contrarrestar a los salmantinos. Cristóbal repitió lanzamiento fuera y Keko vio una amarilla (naranja) por una falta en la medular.

Los blanquiazules dieron mucha vida a los locales, que incrementaron sus amenazas. Tuvieron dos saques de esquina consecutivos y pidieron un penalti por empujón de Bóveda a Eizmendi, que se llevó la tarjeta por simular.

A falta de ataques posicionales, los blanquiazules, que cambiaron de referente ofensivo con la entrada de Rui Costa por Miku, se asomaron desde la esquina con un disparo de Bóveda desde la frontal y con un cabezazo de Borges. Kamal tuvo la suya también con un disparo de primeras que volvió a salir desviado.

El centrocampista del Guijuelo fue sustituido a falta de un cuarto de hora y su equipo lo acusó en los balones divididos, pero el Deportivo siguió sin funcionar. Josín, desde tres cuartos, obligó a Carlos Abad a volar para despejar.

Los chacineros se quedaron con diez por la expulsión de Kike Pina en el descuento por cortar un contragolpe con una brusca entrada a Keko. Pero incluso en esos segundos en inferioridad buscaron más al Deportivo que los coruñese a ellos.

domingo, 22 de noviembre de 2020

LA PORTADA DEL DXT


 

EL FUERTE Y EL FORTÍN

Es Segunda División B y hay campos como el de esta tarde que suponen un examen para cualquier visitante, sea cual sea su nombre, su escudo y su caché. Es, salvando las diferencias, como acudir a Santo Domingo, el estadio del Alcorcón, aquel escenario en el que el Deportivo de Oltra, recién descendido a Segunda División por primera vez en veinte años, se estrenó en la temporada del récord de puntos en la categoría de plata llevándose un serio correctivo, a la altura del ‘alcorconazo’ que unos años antes, con el equipo titular en Segunda B, se había cargado en la Copa del Rey al Real Madrid.

El Municipal de Guijuelo  lleva un año sin ver a los rivales llevarse los tres puntos. El último que lo hizo fue el Amorebieta vasco (0-1) en la duodécima jornada de la temporada pasada,  el 10 de noviembre de 2019. Desde entonces, han pasado por allí diez equipos, solo ha marcado un gol uno de ellos, la Cultural Leonesa (y perdió), y únicamente han puntuado tres visitantes, todos por idéntico marcador (0-0).

Esta temporada, logró sumar el filial del Celta en la primera jornada de la temporada, Después, cayó allí el Salamanca. Son los cuatro puntos que ha sumado el Guijuelo en lo que va de curso, un equipo tan firme en su fortín como frágil a domicilio, donde fue goleado en la última cita por el Compostela (3-0). 

El equipo de los hermanos Montes (Jacobo y Marcos) está adaptado a las medidas de su  estadio, a la superficie que tiene. Conocen las referencias, los botes... No hay secretos para ellos, sí para los rivales.

Y allí se presenta el Deportivo, un equipo fuerte en un fortín. Al menos, en lo que a resultados se refiere después de cuatro jornadas en las que ha ganado tres partidos y ha empatado otro. Ha mostrado problemas en la elaboración del juego, en el ataque posicional y ha sacado petróleo de los cuatro goles que ha anotado. Como visitante, solo ha mojado en el campo de Unionistas, también en hierba artificial, en el primer minuto, con aquel golazo de Héctor Hernández en un saque de esquina ensayado con Keko Gontán. 

Ese partido lo preparó en el campo de hierba sintética de San Tirso, donde Borja Granero sufrió molestias en una rodilla que le han alejado del once desde entonces. Esta semana, en cambio, el equipo ha optado por trabajar solo en la Ciudad Deportiva de Abegondo, sin contacto con la superficie que se va a encontrar en Guijuelo. Vázquez ha preferido que solo tengan que pasar el mal trago del césped artificial el día del partido. Los jugadores estaban de acuerdo con el cuerpo técnico.

Más dudas ha tenido el míster respecto al planteamiento del partido: que si jugar desde atrás, si adelantar las líneas de presión, si buscar las transiciones rápidas, si cambiar el dibujo... Habrá una permuta segura, la de Eneko Bóveda por el lesionado Jorge Valín. El vasco y Salva Ruiz se han recuperado aprovechando el parón del campeonato, en el que se lesionó el canterano. 

Borges, tras dos partidos con su selección, Nacho González, que no se ha adaptado por ahora a lo que busca el Depor, y Claudio Beauvue son candidatos a abandonar el once. A la puerta de la titularidad llaman otros como Granero, Galán o Miku. No se espera cambio de dibujo porque Diego Rolan se ha quedado en A Coruña.