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lunes, 21 de marzo de 2011

SE JUEGA CON FUEGO Y AL FINAL...............















Algún día iba a perder el Dépor en casa. Jugaba con fuego fiando todas sus opciones de salvación sólo a sus partidos como local y ayer se quemó ante un Levante superior. Mereció ganar el equipo granota, que dispuso de más y mejores ocasiones. Sólo por obra y gracia de Aranzubia el 0-0 se mantuvo hasta el minuto 90. Una jornada más el riojano estaba siendo, de largo, el mejor futbolista del Dépor sobre el terreno de juego, pero un error suyo a la salida de una falta lanzada por Rubén Suárez le costó la derrota al equipo coruñés. Paradojas del fútbol, que devuelve al Deportivo a la más cruda realidad. Su colchón con el descenso ya es de sólo dos puntos, o lo que es lo mismo, un solo partido. Queda mucho por remar en estas nueve jornadas que faltan. En casa, y también fuera, porque Riazor ya no es infalible. De hecho, nunca lo fue.

Confiaba el Dépor en su solvencia de sus últimos encuentros como anfitrión para poner cerco a la portería de Munúa desde el pitido inicial. Ése era el guión previsto, llevar la iniciativa y cargar con insistencia hasta encontrar el gol, como en los últimos partidos en casa, ante el Villarreal y la Real Sociedad. Sin embargo, el que atacó más y mejor fue el Levante, un conjunto con poco nombre pero con las ideas claras y con mucho peligro con espacios. Por algo llegaba con el cartel de ser el tercer mejor equipo de la segunda vuelta, sólo por detrás de Barça y Madrid. Con Caicedo como referencia, los valencianos supieron quitarle el balón al Dépor y dominaron a sus anchas en el tramo inicial. Dos llegadas claras en los primeros cinco minutos, primero un cabezazo de Valdo y luego un disparo de Caicedo, fueron la demostración de que el Levante no se iba a conformar con el empate.

Es un equipo trabajado el de Luis García. Se repliega rápido sin balón y sabe qué hacer con él cada vez que lo roba. Ayer le bastaron dos o tres pases seguidos para ganar la espalda a la defensa y generar situaciones de peligro. A veces por las bandas, como en un centro de Juanfran que entre Nano y Valdo remataron fuera, y también por dentro. Así volvió a aparecer Caicedo en el minuto 22 para jugarse un mano a mano ante Aranzubia, de nuevo salvador. El riojano tuvo otra intervención decisiva al filo del descanso, cuando rechazó un tiro de Stuani a quemarropa.

Merecía más el Levante ante un Dépor que sólo se sacudió el dominio visitante en la recta final de la primera parte, cuando más aparecieron Guardado, Adrián y Lassad. El tunecino fue el único que acarició el gol en los primeros 45 minutos, con un disparo potente desde la frontal del área que Munúa rechazó a córner. Lo demás fueron tiritos, como un centro chut de Adrián poco antes del descanso. Ni rastro del empuje y la convicción que el Dépor había derrochado en sus últimos encuentros en casa. Esta vez el 0-0 con el que se llegó al intermedio fue un premio para los blanquiazules, porque si alguien mereció irse a la caseta con ventaja fue el Levante. Al Dépor le salvaban los de siempre: Aranzubia y los dos centrales, Colotto y Lopo, de nuevo de lo mejor del equipo. El empate era la única buena noticia para los coruñeses. Ésa, y la lesión de Caicedo, el mejor de los visitantes, que tuvo que ser sustituido.

Algo había que cambiar para aspirar al triunfo, sobre todo meterle más intensidad en ataque. La puso Lassad y también Adrián al inicio de un segundo acto en el que el Levante ya no dispuso de tantas ocasiones como en el primero. Un intento de gol olímpico de Juanlu, al que respondió bien Aranzubia, y un par de disparos de Stuani, que no es ni la sombra de Caicedo, fueron las mejores aproximaciones de los visitantes. El Dépor tampoco es que tuviera muchísima más claridad en los metros finales, pero por lo menos cargó con la suficiente fuerza como para obligar al Levante a tener que dar un paso atrás.

Lotina sentó a Adrián y apostó por Pepe Sand buscando una referencia en el área y algo más de remate. Para ello dio entrada también a Saúl con la consigna de poner centros desde la banda. Pocos envió el asturiano, que recibió la pelota demasiado lejos de la portería contraria. Sólo a balón parado el Deportivo daba cierta sensación de peligro, mientras el Levante, a lo suyo, seguía metiendo el miedo en el cuerpo a la afición coruñesa con rápidas contras lideradas por Montero y Valdo. El partido parecía condenado al 0-0 cuando llegó la pifia de Aranzubia. Él también es humano, aunque a veces no lo parezca, y el bote lo mató en el lanzamiento de falta de Rubén Suárez. 0-1. Justo 0-1. Y en el minuto 90. No había tiempo para milagros.fuente la opinion

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