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lunes, 1 de marzo de 2021

LA PORTADA DEL DXT


 

REÑIDOS CON EL GOL

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El Real Club Deportivo La Coruña, para nerviosismo de sus incondicionales, no se ha prodigado en goles en los partidos que ha protagonizado en la presente edición del torneo de la regularidad. Así, en las primeras quince jornadas ligueras, el equipo blanquiazul sólo ha anotado ocho, la cifra más baja del grupo I-A. Otro dato que magnifica la estadística es que un trío de clubes de los ciento dos que toman parte este curso en la Segunda División B contabilizan menos ‘chicharros’ que los herculinos: el Leioa (grupo II-A, siete goles en trece partidos jugados), la Peña Deportiva (III-B, siete en quince) y el Las Palmas Atlético (IV-A, seis en doce).


Dicen que es bueno conocer la historia para no repetirla, por ello dxt campeón ha examinado al detalle las noventa participaciones ligueras del Deportivo y los goles que llevaba anotados en cada una de ellas tras la disputa de la décimo quinta jornada.


Duele escribirlo, pero los ocho goles que acumula el primer equipo deportivista a estas alturas de la competición son los más bajos en su trayectoria en el torneo de la regularidad. A ello se une que siempre había alcanzado los dos dígitos en sus primeros quince encuentros, algo que no sucede en esta campaña al llevar los mencionados ocho.


Catorce encuentros

Señalar que el club militó en la Segunda División en las temporadas 1934-1935, 1935-1936 y 1939-1940 y en ellas la organizadora, la Federación Española de Fútbol, había programado una primera fase en la que solamente se jugaban catorce encuentros. Dependiendo del puesto final en la tabla se seguía compitiendo, había una promoción de ascenso a Primera, o se finalizaba la participación tras disputar los citados catorce partidos.


Los coruñeses intentaron subir en la última campaña, la primera que se celebró tras la guerra civil, pero no lo consiguieron al perder ante el Celta el duelo decisivo.


En esas tres campañas, y ciñéndonos exclusivamente a los catorce enfrentamientos previstos en un principio, los blanquiazules superan los ocho goles de la presente temporada al contabilizar catorce en la primera, diecinueve en la segunda y treinta y ocho en la tercera.


El equipo que compitió en el curso 1964-1965, que militó en la Primera División, era hasta ahora el que menos veces había cantado gol en la portería rival al haber contabilizado un total de diez tantos.


Dos entrenadores

La plantilla, que tuvo a dos entrenadores –estuvo dirigida por Juan Ochoantezana Milicua ‘Ochoa’ (hasta la jornada nueve) y Luis Carniglia (hasta su conclusión)–, no pudo mantener la categoría y sólo hizo ocho goles más en los quince restantes partidos ligueros.


Once es la siguiente cifra más baja que ha anotado el Deportivo en un torneo de la regularidad tras quince encuentros. Este registro se ha repetido en cuatro ocasiones –en las campañas 1966-1967, 1971-1972, 1972-1973 y 2006-2007– y en todas ellas el equipo competía en la Primera División.


A pesar de esta falta de acierto delante de la portería adversaria, solamente se bajó a la categoría de plata en dos torneos, en los de las temporadas 1966-1967 y 1972-1973.


Llega a su fin este reportaje y la intención es evitar dejar al lector un sentimiento de tristeza y/o pesimismo. Para ello se abre una ventana a la esperanza al citar otros partidos ligueros en los que el acierto ofensivo de los blanquiazules permitió conseguir la victoria. Precisar que son enfrentamientos en los que se hicieron ocho o más goles y se mencionan todos ellos, sin ningún tipo de distinción, antes y después de la décimo quinta jornada del campeonato.


Ocho (o más) siete veces

El Deportivo, a fecha de hoy, ha conseguido en siete ocasiones un triunfo con las cifras indicadas, ocho o más, a la conclusión del tiempo reglamentario.


La victoria con más goles coruñeses fue en la campaña 1950-1951 ante el Lleida, diez a uno en Riazor, en un partido de la Primera División de la jornada novena. El resultado de nueve a cero se obtuvo en dos ocasiones, ambas en la Segunda División y volviendo a ejercer de local: al Salamanca (1939-1940, jornada tercera) y Baracaldo (1940-1941, en la fecha segunda). En la 1963-1964, también en la categoría de plata y en casa, se logró un ocho a cero en el partido protagonizado ante el Constancia en el octavo capítulo liguero. Sólo una vez se firmó un ocho a uno, al Castellón en la décimo séptima jornada de la 1946-1947 en Primera, siendo el Deportivo anfitrión.


Para acabar, un resultado similar, ocho a dos, pero en un partido se obtuvo ejerciendo como local y en el otro como visitante. El primero fue en Segunda, en Riazor ante el Alavés en el curso 1963-1964 en la vigésimo sexta fecha. El segundo, mucho más reciente, en la temporada 1994-1995, en un duelo disputado en el Carlos Belmonte ante el Albacete (jornada trigésimo octava) y que fue el último encuentro liguero de Arsenio Iglesias al frente del banquillo deportivista. 

viernes, 26 de febrero de 2021

LA PORTADA DEL DXT


 

LE DEPORTIVO, A TIEMPO DE SOÑAR O DE CAER DE BRUCES


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Con los partidos de esta semana se han completado las primeras quince jornadas en el subgrupo A del grupo I de Segunda División B, en el que el Deportivo es sexto con veinte puntos y un balance de cinco victorias y el mismo número de empates y derrotas, ocho goles a favor y diez en contra.


Por delante, tres jornadas, ante el Pontevedra, el Celta B y el Zamora. La primera, clave. Los deportivistas quieren ‘olvidar’ la clasificación y poner el foco solo en el encuentro con los granates.


Los de Luisito tienen 18 puntos y es vital para el Deportivo ganar el partido que les enfrentará la próxima semana en Riazor. Si pierden, el Pontevedra les adelantará en la tabla y eso implica caer al séptimo puesto. Ese es el primero de los que, automáticamente, pierden una categoría y pueden bajar otro peldaño en la segunda fase de la temporada.


Entre el cuarto y el sexto, lucharán en la siguiente etapa de la temporada por seguir en la Segunda B, que el curso que viene se denominará Primera Federación.


El Deportivo está a tres puntos del Racing de Ferrol y del Compostela. Los ferrolanos han esprintado desde la llegada de Cristóbal Parralo con siete puntos de nueve posibles que les han hecho escalar posiciones. Además, esta semana ganaron al Celta B, por lo que se ha comprimido la clasificación que ahora lidera el Zamora con 28 unidades.


A dos puntos de los zamoranos se encuentra el Unionistas de Salamanca, en el que las aguas bajan revueltas en las últimas fechas. Se le está haciendo larga la primera etapa de la temporada.


Sigue sus pasos el filial del Celta. El Deportivo le visitará en la penúltima jornada. Ahora tiene 24 puntos, cuatro más que los del Depor y solo uno por encima del Racing de Ferrol y el Compostela. En la zona de descenso, el Pontevedra, a dos puntos del Depor, el Coruxo, que ha levantado el vuelo y está a tres, el Compostela, a seis de los herculinos, y el Guijuelo descolgado.


Ganar, ganar y volver a ganar. Es lo que le queda al Depor, aun con opciones de todo, aunque las de ascenso son mínimas. 

jueves, 25 de febrero de 2021

LA PORTADA DEL DXT


 

EL DEPOR, A LA LUCHA CONTRA LOS SESGOS COGNITIVOS


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Los problemas del Deportivo van mucho más allá de los aspectos futbolísticos, como admitió Rubén de la Barrera tras el choque ante el Racing de Ferrol. El factor mental está mermando al cuadro blanquiazul al que le están pesando las piernas en este tramo final.


Gabriel Pita, expsicólogo del Deportivo, y actualmente educador físico deportivo y entrenador nacional de fútbol, desgrana para este diario los motivos que pueden estar suponiendo este bloqueo mental.

“Se habla de un problema mental porque hablamos de personas, primero se es humano y luego deportista. Vamos a vivir procesos mentales que van a influir en el juego y potencialmente en el rendimiento. Hay un problema de fútbol, que él detecta como técnico, de que el equipo no manifieste lo que él busca como entrenador, pero no se limita solo a capacidades técnicas, hay un componente mental”, aclara.


El detalle

“El futbolista piensa ‘si me cuesta marcar uno, cuanto más marcar dos’”


Con la campaña en un momento muy delicado, el dar un cambio a nivel mental implica un proceso de educación en un contexto en el que ya no queda tiempo.


Agilizar el aprendizaje

“Ahora, a mitad de temporada, todos los aspectos tienen que agilizarse, la idea de juego, un modelo y una forma de aplicarlo. Tanto el cuerpo técnico como los jugadores tienen que hablar el mismo idioma. Esa idea de juego va a sostener al equipo cuando los resultados sean buenos y malos. Esa idea se basa en lo procesos, en cómo plantear los partidos para imponerse”, apunta.

No obstante, a veces el cerebro nos juega malas pasadas. “Cuando tenemos un resultado positivo o negativo en nuestro cerebro se producen sesgos, nuestro cerebro nos juega malas pasadas y la realidad objetiva no es esa. Esos sesgos cognitivos tienen una sobreponderación de los potenciales peligros. Genéticamente estamos diseñados para que en una situación estresante le demos más importancia a los peligros de hacer algo que al potencial beneficio de hacerlo”, advierte Pita. De ahí el bloqueo blanquiazul: Cuando uno juega sabiendo que necesita un resultado positivo, le va a dar mas importancia al potencial peligro de que no salga bien que al potencial beneficio de aquello que se ha propuesto hacer. El jugador pasa a estar todo el rato percibiendo más los potenciales riesgos de su fallo que los potenciales beneficios”, un problema, ya que “un deporte colectivo (como el fútbol) implica un riesgo. Si un jugador juega con miedo a fallar un pase es imposible que se arriesgue en un pase y esos pases son a veces los que acercan a marcar goles”.


Además, esto produce “un efecto de contagio: si mi compañero no se arriesga y no se atreve, yo no quiero ser el que se equivoque”.


El peso del pasado

Pita avisa, asimismo, que la fragilidad mental está relacionada con que el jugador asocia en el pasado que no se ha podido recuperar de los golpes.


“Cuando nos pasan eventos vamos aprendiendo qué ocurre después. Un equipo que cada vez que ha recibido un golpe no ha sido capaz de empatar o de ganar, que encaja y acaba en una derrota hace que el problema se cronifique. No piensa en que ha encajado un gol y tiene tiempo de sobra para marcar uno y luego otro”, comenta el psicólogo.


Y es que lo que pasa por la mente del futbolista es algo muy distinto. “Lo que aparece en la cabeza del jugador es ‘ya hemos encajado, vamos por detrás’. Y cuando la necesidad del resultado es imperiosa, el jugador en vez de centrarse en el corto plazo, piensa ‘si me cuesta marcar uno cuanto más me va a costar marcar dos”, apostilla.


“El jugador ahora mismo está más preocupado de marcar un gol que del proceso que le va a ayudar a conseguir el gol”, apela y asegura que “cuando los resultados son necesarios, hay que conseguir que el rendimiento te lleve al resultado. Ir directamente a por el resultado no sirve”. 


La ausencia de público

Asegura que la falta de espectadores en las gradas está pasando factura a equipos como el herculino, con una gran masa social

Un año después de que comenzase la pandemia el Deportivo apenas ha podido disfrutar en un par de partidos con su afición. Y la falta de seguidores es algo que el club, con muchos abonados y seguidores que acudían puntualmente a Riazor, le está pesando.


“Al Depor le puede perjudicar más, jugar en su contra, pero es algo que no se puede controlar, ni modificar. Lo mas importante es que el equipo se centre en lo que puede controlar y no en fugas externas”, pidió. Además, no escondió que el contexto es muy complicado y que la mente no se va a limpiar hasta que se salga de ella, pero este margen de días puede ser bueno para reconducir conductas. “Es una situación crítica, una semana sirve para trabajar, al final la cabeza hasta que se resuelva todo no va a descansar. Lo que sí puede hacer es redigirir, esos procesos en dirección equivocada y que se puedan reconducir”, zanjó el expsicológico blanquiazul.

martes, 23 de febrero de 2021

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