Translate

miércoles, 27 de enero de 2021

TRABAJO A CONTRARRELOJ

El tiempo apremia, quedan siete finales y el Deportivo trabaja para tener cuanto antes a todo su plantel disponible, tras haber sufrido un importante número de lesionados.

Hasta nueve bajas llegó a acumular el Deportivo ante el Zamora y, tras recuperar a Claudio Beauvue, Diego Rolan y Miku, trabaja ahora con Keko Gontán, Uche Agbo y Héctor  Hernández.

En el caso del extremo de Brunete y el lateral izquierdo ambos hicieron parte de trabajo en el gimnasio el lunes y también saltaron al verde junto al readaptador Fran Molano. Hubo tanto trabajo de progresiones como tareas con balón e incluso disparos para probar sus respectivas sensaciones.

Tras trabajar ayer al margen con el resto de tocados, quedan todavía días por delante de entrenamiento (un total de cinco sesiones) y en función de sus sensaciones y de como se vaya encontrado Keko Gontán podría llegar a tiempo para el partido ante Unionistas.

Regreso copero

Las buenas noticias parecían volver con la llegada del nuevo año y la presencia en la convocatoria copera de Keko, tras superar sus problemas en el sóleo de su pierna derecha.

Fue titular en el duelo del pasado 6 de enero ante el Alavés, pero cuando fue sustituido casi en el 70 parecía que algo no iba bien. Se confirmaban los peores presagios al conocerse que había recaído de su lesión muscular, justamente en la misma zona. Una información desvelada después de que el jugador hubiese sido convocado e incluso calentase con los titulares en el Ruta de la Plata, antes del encuentro ante el Zamora. Finalmente no tenía minutos y se confirmaba el paso atrás en su recuperación. El futbolista, que junto a Uche y a Keko continúa al margen del resto de sus compañeros, espera seguir mejorando en confianza y sensaciones y poder estar listo para el choque de este domingo.

No obstante, desde el club son cautos e irán viendo día a día como evoluciona. Quedan solo siete partidos para terminar la primera fase, en la que el Deportivo tiene que hacer pleno acercarse mucho sino quiere ver como se queda fuera de la fase de playoff de ascenso.

En el caso de Uche Agbo, su recuperación parece ir más lenta, un contratiempo para una medular en la que Rubén de la Barrera busca alternativas, y que crece enteros con el futbolista nigeriano al mando del timón.

lunes, 25 de enero de 2021

LA PORTADA DEL DXT

 


PANORAMA NEGRO PARA UN DEPOR OBLIGADO A DESPERTAR

El Deportivo sigue a la deriva, ahora en Segunda División B, y ha puesto en peligro, incluso, su clasificación para poder optar al ascenso en la segunda fase de la temporada, objetivo que depende de acabar el primer tramo del campeonato en el podio de su subgrupo.

De momento, es tercero, pero por coeficiente (puntos por partido), perdería esa posición, algo que podría resultar decisivo en el caso de superar la mitad de la fase regular (hay que disputar un mínimo de 13 partidos y van 11) y que la competición se tuviera que suspender por la pandemia.

Tras haber empezado con siete partidos sin perder y líder de su subgrupo la temporada de su regreso a la categoría de bronce casi 40 años después, las malas sensaciones que ya estaba transmitiendo en el terreno de juego y los primeros tortazos del curso pusieron fin a la etapa de Fernando Vázquez en el banquillo.

Su segundo periodo al frente de la plantilla blanquiazul finalizó, en Liga, con las derrotas ante el filial del máximo rival regional, el Celta de Vigo, en Riazor (1-2) y el Zamora a domicilio (1-0), además de la eliminación copera ante un rival de Primera División, el Alavés, frente al que, curiosamente, sí estuvo a buen nivel.

El cambio de titularidad en el banquillo no ha dado resultado por ahora. Al contrario, las sensaciones han ido a peor, aunque todo proyecto necesita tiempo para asimilar las nuevas ideas y automatismos que se pretenden imponer. De hecho, el propio entrenador del Compostela, Yago Iglesias, pidió un margen de maniobra para el staff deportivista, consciente de las modificaciones que pretende introducir  De la Barrera.

Inicios

El técnico recordó tras la derrota ante el Compostela que no ha habido inicios fáciles, que siempre son complicados, que   surgen piedras en el camino. Las primeras no tardaron en aparecer y, según dijo en la sala de prensa de Riazor, no le van a alterar el rumbo que tomó al hacerse cargo del banquillo deportivista.

El equipo coruñés lleva cinco partidos sin ganar (dos puntos de quince posibles) y no ha marcado ni un gol en 2021. Se quedó a cero en la Copa del Rey ante el Deportivo Alavés (0-1), y tampoco vio puerta ante el Zamora, el Salamanca y el Compostela. Sus últimos goles llegaron en la Copa ante El Ejido 2012 y, previamente, en la Liga frente al filial del Celta de Vigo en Riazor.

Más allá de la ausencia de goles, el problema principal es su baja producción ofensiva. Las ocasiones generadas han sido mínimas, sin apenas disparos entre los tres palos.

En el último partido, tras un error de su rival, Claudio Beauvue perdonó un mano a mano con un remate flojo y centrado justo antes de que el Compostela se adelantara.

Además, ha perdido la solidez defensiva, la seguridad que transmitía su portero, Carlos Abad, que también falló ante el Compostela en el segundo gol, o la fiabilidad del canterano Mujaid Sadick, que fue expulsado ante los santiagueses.

Rendimiento individual

Los jugadores, muchos de ellos con pasado en Primera y Segunda División, algunos internacionales con sus selecciones, no han estado a la altura en el terreno de juego y el equipo ha tenido más lesiones que nunca en los primeros meses de una temporada que los deportivistas tienen que reconducir.

Todo eso ha llevado al deportivismo a preguntarse si el equipo ha tocado fondo. Dar una respuesta concluyente, vista la cantidad de veces que se ha planteado esa cuestión en los últimos tiempos, parece atrevido. El equipo no ha dejado de sorprender para mal.

La situación económica del Deportivo, a pesar de la inyección económica de la entidad financiera Abanca, su dueño desde hace unos meses, le obliga a regresar cuanto antes al fútbol profesional, objetivo que se le ha complicado, aunque está a tiempo de reconducir. Quedan siete jornadas por delante para no desviarse del camino a Segunda.

LA PORTADA DEL DXT


 

¿SE HA TOCADO FONDO?

¿Cuántas veces nos hemos preguntado en los últimos años si el Deportivo ha tocado fondo? Ayer fue la enésima ocasión en la que el deportivismo volvió a formularse esa cuestión después de frotarse los ojos otra vez, de pellizcarse para ver si la pesadilla es real o un mal sueño que no acaba. 

Se estrenó Rubén de la Barrera en el banquillo de Riazor, ese que había visto por primera vez desde el palco de autoridades cuando era niño, al lado de su abuela. No pudo ser peor el partido que firmó su equipo ante el Compostela, que le infligió la tercera derrota de la temporada. Fue el quinto partido consecutivo sin ganar en Liga, el tercero (cuarto con la cita con el Alavés) con la cuenta de goles a cero. Sin fútbol, sin gol, sin solidez, sin nada. Es probable que esta vez se haya tocado fondo. Pero hasta parece atrevido llegar a afirmarlo.

Había apelado el míster en la previa a la plasticidad del juego más que a la testiculina y a las plegarias, pero al deportivismo no le queda otra que rezar, que  implorar un milagro.

La salida del equipo volvió a ser la habitual. Y esta vez no había ni campo helado ni tantas bajas como en Salamanca. 

El Deportivo empezó con Derik en el lateral derecho, Borges y Bergantiños en el centro del campo, con Borja Galán y Lara apoyando en los interiores y los recuperados Diego Rolan y Claudio Beauvue en ataque.

Lo que le gustaría ver a  De la Barrera en el Deportivo lo plasmó el Compostela de Yago Iglesias, un técnico en el que el equipo reparó para su filial, pero no le fichó. 

Los santiagueses no andan sobrados de puntos, pero su propuesta en el tapete es agradable. Sus jugadores saben dónde, a quién y cuándo presionar y convirtieron al Deportivo en previsible.

Tuvieron los de Yago Iglesias la velocidad y el dinamismo que para sí quisiera el Deportivo en los primeros instantes del duelo. Ya en el minuto cuatro avisaron con dos remates de Saro en el área tras el desequilibrio de Miki por la derecha. El lateral mandó el esférico a las nubes y perdonó a los deportivistas, faltos de juego y de intensidad defensiva.

El Deportivo se atascó y la presión en bloque alto del Compostela volvió a surtir efecto al provocar un error de Bergantiños que compensó la velocidad de Mujaid para enviar a córner. Desde la esquina, surgió la polémica, a los siete minutos, con un gol bien anulado al Compostela. Se le fue el balón por la línea de fondo a Brais Abelenda y el árbitro, a instancias del línea, no dio validez al remate posterior de Juampa. Otra vez el Deportivo hacía agua en defensa. Sin comunicación entre Granero y Carlos Abad, con un pésimo despeje de Derik. Blandos.

El Compostela estaba mucho mejor.. En su propuesta aparecieron los pasillos interiores. Enfrente, un Deportivo con poca velocidad en la circulación, sin movilidad, sin desequilibrio, carencias que se han dado una y otra vez esta temporada en Segunda B.

Incluso peor
No hizo cambios en el intermedio De la Barrera a pesar de lo mal que había estado el Deportivo. El equipo pareció retomar el partido con una marcha más, pero se le salió la cadena. Beauvue, lamentable, perdonó ante Pato Guillén con un penoso remate tras un fallo de Guille Torres. 

Erró el conjunto coruñés y se lo cobró el Compostela después de que el árbitro no sancionara una clara falta de Juampa a Mujaid en el flanco derecho de la cobertura blanquiazul. Del centro del extremo, surgió el tanto de los santiagueses. Prolongaron de cabeza en el segundo palo y en el área remató a placer Brais Abelenda.

El Deportivo fue un manojo de nervios y el Compostela falló el segundo a los 58 minutos con un disparo de Guille Torres, a pase de Bicho, que la mandó a las nubes en el área pequeña y sin portero bajo palos. 

Con diez
El árbitro desquició a los deportivistas y Mujaid fue expulsado por doble amarilla a los 65 minutos. La primera, por protestar la acción del gol; la segunda, por una falta merecedora de tarjeta. 

El Compostela hizo el primer cambio antes que De la Barrera moviera ficha. El técnico apostó por la entrada de Valín y Adri Castro por Beauvue y Lara. Pero nada mejoró un equipo desnortado.

Cumplida la media hora del segundo tiempo, el Deportivo encajó la sentencia. Un saque en largo del portero, Borja Granero midió mal, Carlos Abad, aun peor, y Miki marcó a placer.

El último tramo del partido fue un rondo del Compostela, un entrenamiento al que se sumaron, por el Deportivo, Miku y Gandoy para los trece minutos del esperpento que fue el encuentro con los santiagueses, que perdonaron el tercero. 

Críticas, vergüenza, rabia e impotencia. El deportivismo está hastiado de ver a su equipo ir de mal en peor. El estado físico del equipo es penoso, como su rendimiento individual y grupal. El miedo a quedarse sin opciones de ascender crece.

domingo, 24 de enero de 2021

LA PORTADA DEL DXT


 

A INVERTIR LA TENDENCIA

El RC Deportivo tiene esta tarde la oportunidad perfecta de reconciliarse con la victoria después de casi dos meses sin sumar de tres en tres en la Liga y reasentarse en los tres primeros puestos de la clasificación, que dan acceso a la siguiente liguilla.

Desde el 29 de noviembre (1-0 al Racing de Ferrol) los herculinos no paladean el regusto del triunfo, encadenando dos empates (frente a Pontevedra y Salamanca) y otras tantas derrotas (Celta B y Zamora).

Las excusas se han acabado para la escuadra ahora dirigida por Rubén de la Barrera, que regresa a un campo de fútbol en perfectas condiciones como en de Riazor, aparcando las pésimas sensaciones en dos auténticas pistas de patinaje sobre hielo como el Ruta de la Plata o El Helmántico.

Las ausencias de hombres importantes tampoco podrá ser empleado como pretexto, habida cuenta de que el cuerpo técnico ha recuperado a puntales que apuntan a la titularidad como Diego Rolan o Claudio Beauvue, así como a otros veteranos experimentados de la talla de Bóveda o Miku.

Enfrente, el RC Deportivo se topará con un rival sobre el papel más castigado físicamente, un Compostela que entre semana ha caído ante el colista, el Salamanca UDS, por 3-0.

Después de haberse estrenado como inquilino del banquillo deportivista el pasado fin de semana a domicilio, con unos primeros 20 minutos halagüeños en territorio salmantino, el joven preparador Rubén de la Barrera debutará esta tarde en Riazor, el escenario de grandes gestas a las que el de Elviña asistió desde su infancia como aficionado.

Y es que el Depor precisa del impulso, anímico y clasificatorio, de encarar dos compromisos seguidos como local —el domingo 31 recibirá a Unionistas— para no perder más comba respecto a las primeras plazas del subgrupo.

Siempre con Carlos Abad bajo palos, la zaga presentará la novedad de la entrada de Derik en el costado diestro, en detrimento de Jorge Valín. La banda izquierda le corresponderá a Salva Ruiz, mientras que el eje central es coto privado de dos centrales que marcan la diferencia como Mujaid y Borja Granero.

Por delante de ellos el tesón de Álex Bergantiños y la calidad de Celso Borges volverán a conjugarse en la sala de máquinas coruñesa.
En la zona de tres cuartos la responsabilidad creativa recaerá en las botas de Lara, Diego Rolan y Borja Galán; el atacante debe iluminar una línea muy desdibujada en las últimas citas.

Para la punta de lanza Claudio Beauvue y Adri Castro optan a un puesto como referente ofensivo de un club que hasta el momento ha firmado la pírrica cifra de siete goles en diez apariciones ligueras.

De la Barrera no podrá disponer por lesión del concurso de Uche, Keko o Héctor Hernández y por sanción perderá a Nacho González, que vio su quinta amarilla en el último encuentro.

Enfrente, el Depor se topará con un Compostela recién ascendido y cuyo objetivo esta campaña es la permanencia.

Los de Yago Iglesias, con las bajas de Primo y Joel, perseguirán la sorpresa para resarcirse de su último tropiezo en El Helmántico.

El protocolo anti-Covid permitirá solo la presencia de 500 personas en las gradas de Riazor; las peñas blanquiazules disfrutarán de un porcentaje del citado aforo.