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lunes, 23 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


LA HORA DE NOLASKOAÍN

La contratación del joven futbolista de 20 años fue una de las más celebradas por Juan Antonio Anquela. A pocos días de comenzar la Liga 2019-20, el entrenador jiennense reconocía que el club sondeaba el mercado en busca de un jugador polivalente que pudiera desenvolverse en el eje de la defensa y en el centro del campo y admitía que el elegido era Nolaskoain.
En la primera jornada de la competición, frente al Oviedo, el central tan solo disputó el último minuto del encuentro, debido a que se entrenó con el Deportivo por primera vez solo seis días antes y el técnico andaluz consideró precipitado incluirle en el once inicial.
Sí tenía más opciones de gozar de mayor protagonismo frente al Huesca, el 25 de agosto. El jugador formado en la cantera de Lezama contaba con una semana más de aclimatación al equipo y, además, los dos centrales titulares ante el Oviedo (Lampropoulos y Somma) habían sido de lo peor del equipo, lo que habría una puerta a Nolaskoain.
Contratiempo
Unas horas antes del encuentro, el club informaba de que el futbolista nacido en la localidad quipuzcoana de Zumaia tuvo que ser ingresado en el Hospital Viomed Santiago de Huesca para ser operado de urgencia esa misma tarde. 
Peru ya se ejercitó con el grupo la pasada semana y se espera que esté en condiciones de entrar en la convocatoria para el enfrentamiento con el Mirandés, que tendrá lugar el domingo a las 21.00 horas, y jugar algunos minutos.
Su regreso significa una excelente noticia para Anquela, ya que el eje de la zaga y el centro del campo son dos de las zonas que peor han funcionado en este inicio de Liga.
El equipo ha sido una sangría en defensa, encajando goles en seis de las siete jornadas, y en la medular, Álex Bergantiños y Gaku no han aportado el equilibrio necesario, así que la presencia de Nolaskoain puede ser clave en la retaguardia y en la zona ancha.
Longo, más complicado
Samuele Longo se encuentra en la recta final de la recuperación de la lesión fibrilar de grado I que sufrió en el aductor mediano de su pierna izquierda durante el calentamiento del partido en Vallecas.
En principio, lo tiene más complicado para estar listo para jugar contra el Mirandés.
David Simón, por su parte, sufre unas molestias en el abductor y está pendiente de evolución médica.

ANQUELA: "NECESITAMOS MANTENER LA PORTERÍA A CERO Y COGER CONFIANZA"

Juan Antonio Anquela reconoció que el punto cosechado en Cádiz era un buen resultado, después de cómo se comportó el equipo en líneas generales. “Cuando se trabaja como lo hemos hecho durante todo el partido hay que valorarlo positivamente”, unas tablas ante “un equipo peligroso en todas las facetas del juego”.
Valoró, asimismo, no haber encajado: “Necesitamos mantener la portería a cero, ir paso a paso y coger confianza. Si nos pensamos que somos superiores en Segunda sin trabajar...”
Para el técnico jienense la balanza pudo inclinarse hacia cualquier lado. “Tuvimos opciones de perder y opciones muy claras de ganar (en relación a oportunidades como la de Jovanovic)”.
Para el entrenador del cuadro blanquiazul el equipo sale reforzado del Ramón de Carranza, donde por primera vez en lo que llevamos de curso, no encajó ningún gol. “Lo primero que necesitábamos es sentirnos fuertes atrás, el equipo ha peleado y hemos tenido cuatro-cinco opciones algunas claras, ante un rival que concede muy pocas”, reconoció.
Todavía heridos
Sobre si el punto ante el Cádiz había servido para lamer las heridas de las tablas ante el Numancia, se mostró tajante. “No, lo que vivimos el miércoles (en el duelo en Riazor) fue traumático para nosotros. Ganábamos 3-1 en el 88”, argumentó el entrenador.
Para él, “lo bueno es que los chavales creen en lo que hacemos y son trabajadores. Lo que nos falta es tener la suerte de coger dos resultados buenos, que sigamos haciendo eso y podremos llegar a ser un equipo que compita bien”, comentó. Aunque hubo reparto de puntos, admitió que pudieron lograr el botín de un triunfo que se resiste desde la primera jornada. 
“Hemos creado opciones claras de ganar y me quedo con el esfuerzo y la entrega del equipo”, indicó el preparador. “La tuvimos muy clara con Sasa y según me dicen hay un penalti y tenemos una falta en la frontal... las hemos tenido”, recordó. Para él, teniendo en cuenta el rival, fueron muchas.
“¿Tres (ocasiones) contra el Cádiz son pocas?- se preguntó ante los periodistas desplazados a Cádiz-Yo querría tener diez, pero tenemos que conformarnos con lo que generamos”. Sobre el número de faltas que hubo indicó que “si tu con el Cádiz no compites en el cuerpo a cuerpo, estás muerto", zanjó.

viernes, 20 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


CUMBRES PARA ANALIZAR EL "DESAGUISADO" BLANQUIAZUL

La ciudad deportiva de Abegondo vivió ayer su jornada más intensa y complicada desde que arrancó la temporada 2019-20.
Dos cumbres retrasaron el inicio del entrenamiento, previsto para las 10.30 horas, hasta las 12.23, que fue cuando la plantilla blanquiazul saltó al terreno de juego.
El desenlace del partido con el Numancia, con dos goles encajados en los cinco últimos minutos que impidieron que el Deportivo sumara su segunda victoria de la temporada, originó la primera gran crisis desde que Juan Antonio Anquela tomó las riendas del equipo.
La escuadra coruñesa encadena cinco jornadas sin conocer el triunfo y ha sumado solo dos puntos de los quince últimos en juego. Además, exhibiendo una fragilidad defensivo preocupante.
A la mala racha y el pobre juego ofrecido se unieron las palabras del entrenador en la sala de prensa de Riazor cuando finalizó el choque con el Numancia.
“A ver si soy capaz de arreglar el desaguisado que tenemos, que es bastante peligroso”, manifestó Anquela el miércoles por la noche. Manifestaciones que provocaron que parte del deportivismo solicitara el relevo en el banquillo blanquiazul.
Ayer, la prensa esperaba expectante el inicio del entrenamiento para comprobar las caras de los futbolistas y confirmar si el técnico jiennense seguía al frente del proyecto.
Y las dudas se extendieron cuando la mañana avanzaba y ni el entrenador andaluz ni sus futbolistas saltaban al césped de Abegondo.
El motivo del retraso fue que en las instalaciones de la ciudad deportiva se produjeron dos cumbres fundamentales para tratar de resolver el delicado momento que atraviesa la escuadra blanquiazul. Una de ellas, entre el director deportivo, Carmelo del Pozo, y el propio Anquela. La otra, ya dentro del vestuario, donde el cuerpo técnico y los jugadores buscaron la manera de resolver cuanto antes los problemas que impiden que los coruñeses sumen los triunfos que les permitan dar un salto en la clasificación y superar el duro bache.
Durante las dos horas que se demoró el arranque de la sesión de trabajo, también hubo tiempo para analizar, mediante el vídeo, los errores garrafales cometidos contra el Numancia y que permitieron a la escuadra soriana igualar dos goles de desventaja en los cinco últimos minutos.
A las 12.23, con todos los periodistas pendientes de la puerta por la que los jugadores saltan habitualmente al terreno de juego, aparecía la plantilla, con Anquela a la cabeza, lo que zanjaba cualquier tipo de especulación sobre su futuro.
No hubo espacio para las risas ni las bromas en un entrenamiento en el que la seriedad se reflejó en el rostro de los blanquiazules.

jueves, 19 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


DE LA REACCIÓN A LA FRUSTRACIÓN

El Depor sigue instalado en la montaña rusa del fútbol, regala al principio, consigue ‘arreglarlo’ y cuando parece que tiene el partido en la mano, le marcan dos goles en cinco minutos... los finales. Para temblar...
No empezó bien el equipo, o arrancó mejor el Numancia. Los sorianos manejaron los primeros minutos con una peligrosa presencia en el área de castigo herculina. Para ser Riazor, el guión no era el esperado con el equipo numantino sin ningún complejo, jugando por dentro y por fuera.
El plantel de Anquela intentaba cortar las acciones rivales para salir rápido en busca del área castellana, pero el Numancia estaba mucho mejor posicionado, recuperando bien el esférico, interpretando –en definitiva– mucho mejor este inicio de envite.
A los 11 minutos avisaba Mateu con un disparo que se marchaba cerca de la escuadra mientras la sufrida afición local se frotaba los ojos. Acudiendo a un tópico muy nuestro, el Depor, ‘ni la cheiraba’.
Segundos después el cuadro visitante botaba un córner, mal sacado y, ante la lentitud absoluta de los herculinos, marcaba Escassi el 0-1 que dejaba absolutamente noqueado al conjunto de Anquela. Increíble, pero cierto. La parsimonia, el no jugar ‘a nada’ en el arranque, ponía al Deportivo, como siempre, en desventaja con un mundo por delante.
Acongoje con el VAR
Riazor contuvo la respiración cuando el VAR analizó un posible penalti, a los 18 minutos, por manos de Montero. Finalmente no se decretó la pena máxima que, de ser anotada, hubiese supuesto el 0-2. El estadio coruñés seguía sin creerse lo que estaba viendo.
Intentó ser algo más protagonista el equipo de Anquela pero los de Luis Carrión demostraban, a cada acción, que están bien entrenados, saben a lo que juegan, cómo jugar y funcionan como un bloque.
El Depor intentaba hacer lucir su clase, pero no lo conseguía. Mediada la primera parte la estadística era demoledora. El equipo blanquiazul no había disparado a puerta y el cuadro rojillo llevaba cinco, con el consabido 0-1.
El primer intento lo realizó Koné con un cabezazo a un pase bien tirado de Mollejo. El balón se fue alto pero, al menos, inauguró el casillero de acciones ofensivas finalizadas el cuadro coruñés.
Al cúmulo de errores se sumaba, además, la escasa iniciativa para generar fútbol, para hacer, al menos, lo mismo que el rival, pero por momentos la ‘nada absoluta’ asomaba en un campo que está más que acostumbrado a sufrir desde hace algunos años. Pocas alegrías se ha llevado la afición de Riazor últimamente, y ayer apuntaba a un fiasco más, aunque siempre se confía, aunque sea por deportivismo, en el equipo, y está claro que este Depor. Por fe, que no sea. A los 36 minutos buscó un disparo Koné que se marchó cerca del poste derecho de Dani Barrio. Era el segundo ensayo del costamarfileño y de su equipo. Ninguno de los dos tomó dirección entre los tres palos.
En el 43’ el Numancia rozó el 0-2 con una jugada en la que parecía el Liverpool en el área del Depor. Salvaba sobre la línea de gol David Simón a disparo de Higinio. El sufrimiento era total. El cuadro de Anquela no hacía nada bien, ni defender ni mucho menos atacar. La pitada de Riazor cuando se llegó al descanso dejó claro lo que la grada sentía. Impotencia total.
El equipo captó el mensaje y salió al campo de una manera bastante distinta a la del inicio. No es que fuese difícil superar lo realizado en el primer periodo, pero se veía más fluidez. A los 48 minutos Mollejo empataba el partido al recibir un centro de Aketxe y establecía las tablas de la esperanza en el feudo deportivista.
El guión cambiaba de manera definitiva y el cuadro de Anquela se echaba encima de la meta numantina, que defendía como en su histórico pasado, con todo y con efectividad. Pero el Depor atacaba y atacaba bastante bien.
A los 55 minutos Aketxe mandaba un fogonazo desde 35 metros, de falta directa, el balón botaba ante el meta rival y anotaba el 2-1 dando la vuelta al partido. A pesar de haber entregado el primer tiempo, ahora sí, la calidad coruñesa se imponía. De hecho, dos minutos después, el vasco estaba a punto de anotar el 3-1 en una jugada en la que sacaba una falta, más escorada, pero parecida a la acción del 2-1.
En los siguientes minutos hubo ocasión de anotar más goles, primero Mollejo, que no llegó a un remate en la línea de gol, luego Vicente, con un tibio cabezazo... la buena noticia es que el Numancia parecía noqueado, como estaba el Depor en la primera parte, pero a la inversa.
A los 80 minutos Aketxe botaba una falta que derribaba por impacto a Alain, pero el balón seguía en juego, se iba al área y el colegiado señalaba penalti por manos de Derik en el área. Koné se encargaba de hacer el 3-1 antes de ser expulsado. Y cuando todo parecía sentenciado, en el 88 el Numancia se enganchaba al partido con un gol de Derik que volvía a poner al público en pie... por los nervios, no por el fútbol. En el 93 los numantinos empataban merced a un tanto de Escassi y desnudaban por completo a equipo coruñés, dejando sus despojos a la vista.
Despojos que, de no remendarse, no ofrecen nada de optimismo sobre el futuro de un equipo que sigue empeñado en jugar poco, en cantidad y en calidad.