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lunes, 10 de abril de 2017
LA CUARTA CRISIS DEL DEPOR
Una vez evaporado el ‘efecto Mel’, el
Deportivo, acostumbrado esta temporada a encadenar una mala racha tras
otra, se ha sumido en su cuarta crisis de resultados de la presente
Liga.
Las victorias son la excepción para los blanquiazules en el curso 2016-17, en el que la escuadra herculina se ha visto ya en varias ocasiones metida en una dinámica negativa, sin triunfos y sumando muy pocos puntos, lo que le ha llevado a estar instalada durante toda la campaña cerca de los puestos de descenso.
La victoria sobre el Eibar en el estreno del campeonato liguero no hacía presagiar el difícil arranque de curso que le esperaba a Gaizka Garitano, que tan solo fue capaz de sumar dos puntos en los cinco encuentros siguientes. Esta situación llevó al Depor a ocupar el decimosexto puesto de la clasificación tras la sexta jornada, con tan solo cinco puntos, los mismos que el Espanyol, que era el primero de los tres equipos que ocupaban la zona de descenso en aquel momento.
La victoria sobre el Sporting de Gijón una semana después (2-1) rompía esta mala racha. Sin embargo, se trataba de un espejismo que dio paso a un bache mayor que el anterior.
Después del duelo con el cuadro asturiano, los blanquiazules encadenaron seis jornadas sin conocer la victoria. Tan solo dos empates cosecharon los pupilos de Garitano, que encajaron cuatro derrotas, para un total de dos puntos de 18 posibles.
Tras la decimotercera jornada, la situación de los coruñeses era aún más preocupante, ya que ocupaban el decimoséptimo lugar de la tabla, con 10 puntos (uno sobre el descenso).
Justo antes de las vacaciones de Navidad llegó una pequeña reacción de los coruñeses, con los triunfos ante la Real Sociedad (5-1) y el Osasuna (2-0) y la derrota en el Santiago Bernabéu (3-2), donde los blanquiazules ofrecieron una buena imagen.
Peor no pudo comenzar el año 2017 para el Depor. Siete encuentros consecutivos sin ganar en los que el equipo tan solo arrancó tres empates (tres puntos de 21 posibles). Y tras cuatro derrotas seguidas, la directiva decidió despedir a Garitano.
La llegada de Pepe Mel tuvo un efecto inmediato en la plantilla, puesto que el equipo empató con el Atlético en Riazor (1-1), ganó en Gijón (0-1), igualó el partido aplazado con el Betis (1-1) y tumbó al Barcelona (2-1).
Con el técnico madrileño al frente, el conjunto deportivista había logrado ocho puntos de 12 posibles y soñaba con afrontar el resto de la temporada con cierta tranquilidad.
Pero el ‘efecto Mel’ tuvo fecha de caducidad, y tras el épico e histórico triunfo ante el Barça, el Depor vivió su cuarta crisis de resultados de la temporada. Los blanquiazules han sido incapaces de ganar en las cuatro últimas jornadas y tan solo han sumado un punto de doce. VIA IG.
Las victorias son la excepción para los blanquiazules en el curso 2016-17, en el que la escuadra herculina se ha visto ya en varias ocasiones metida en una dinámica negativa, sin triunfos y sumando muy pocos puntos, lo que le ha llevado a estar instalada durante toda la campaña cerca de los puestos de descenso.
La victoria sobre el Eibar en el estreno del campeonato liguero no hacía presagiar el difícil arranque de curso que le esperaba a Gaizka Garitano, que tan solo fue capaz de sumar dos puntos en los cinco encuentros siguientes. Esta situación llevó al Depor a ocupar el decimosexto puesto de la clasificación tras la sexta jornada, con tan solo cinco puntos, los mismos que el Espanyol, que era el primero de los tres equipos que ocupaban la zona de descenso en aquel momento.
La victoria sobre el Sporting de Gijón una semana después (2-1) rompía esta mala racha. Sin embargo, se trataba de un espejismo que dio paso a un bache mayor que el anterior.
Después del duelo con el cuadro asturiano, los blanquiazules encadenaron seis jornadas sin conocer la victoria. Tan solo dos empates cosecharon los pupilos de Garitano, que encajaron cuatro derrotas, para un total de dos puntos de 18 posibles.
Tras la decimotercera jornada, la situación de los coruñeses era aún más preocupante, ya que ocupaban el decimoséptimo lugar de la tabla, con 10 puntos (uno sobre el descenso).
Justo antes de las vacaciones de Navidad llegó una pequeña reacción de los coruñeses, con los triunfos ante la Real Sociedad (5-1) y el Osasuna (2-0) y la derrota en el Santiago Bernabéu (3-2), donde los blanquiazules ofrecieron una buena imagen.
Peor no pudo comenzar el año 2017 para el Depor. Siete encuentros consecutivos sin ganar en los que el equipo tan solo arrancó tres empates (tres puntos de 21 posibles). Y tras cuatro derrotas seguidas, la directiva decidió despedir a Garitano.
La llegada de Pepe Mel tuvo un efecto inmediato en la plantilla, puesto que el equipo empató con el Atlético en Riazor (1-1), ganó en Gijón (0-1), igualó el partido aplazado con el Betis (1-1) y tumbó al Barcelona (2-1).
Con el técnico madrileño al frente, el conjunto deportivista había logrado ocho puntos de 12 posibles y soñaba con afrontar el resto de la temporada con cierta tranquilidad.
Pero el ‘efecto Mel’ tuvo fecha de caducidad, y tras el épico e histórico triunfo ante el Barça, el Depor vivió su cuarta crisis de resultados de la temporada. Los blanquiazules han sido incapaces de ganar en las cuatro últimas jornadas y tan solo han sumado un punto de doce. VIA IG.
sábado, 8 de abril de 2017
viernes, 7 de abril de 2017
UN PUNTO MAS Y UN PARTIDO MENOS
Era un partido en el que el Deportivo se
jugaba la vida. Son palabras de Pepe Mel después del encuentro con el
Granada en Riazor, en el que el conjunto coruñés, en opinión del míster,
sesteó media hora. Después, encontró fisuras en un pobre Granada, que
se conformó con el empate cuando para él era la última oportunidad en la
lucha por la permanencia ya que la victoria le habría dado esperanzas y
acercado a los equipos que le preceden, entre ellos el coruñés.
Los blanquiazules, pese a un partido soporífero, de los peores que se recuerdan en Riazor (y ha habido muchos malos) en los últimos tiempos, no fueron capaces de rentabilizar las ocasiones que surgieron más por errores del rival que por méritos propios. Ni siquiera un penalti, la acción que se presenta como más factible para ver portería y que para el Deportivo se ha convertido en un auténtico suplicio.
Esta vez fue Borges, que había marcado dos, el que falló desde los once metros, la misma distancia que se le atravesó este curso a Babel (aunque metió el rechazo), a Joselu en Copa del Rey, a Çolak ante el Sporting y a Fayçal ante el Valencia. Cinco penaltis errados de ocho intentos, tres de cuatro fallados con Mel en el banquillo deportivista.
El Deportivo los entrena cada semana, pero no surte efecto. Quizás el problema sea que en esos momentos no tenga la presión que luego se encuentra cuando llega el momento de la verdad. Por eso tras el partido, en tono serio, aunque de broma, Mel se planteó subir la exigencia en los ensayos. El técnico propuso que el que falle, que pague una cena de 200.000 euros.
El consuelo
Con el Deportivo incapaz de ganar por tercera jornada consecutiva, el consuelo llegó con los resultados de los demás equipos de la zona baja.
Perdió el Sporting de Gijón ante el Málaga en casa, cayó el Leganés en Butarque ante el Real Madrid y aunque Osasuna ganó, el Deportivo le queda demasiado lejos en la clasificación (los coruñeses le doblan en puntos). Así que la lectura que queda, a la que se aferran incluso los propios jugadores (Arribas) es que la jornada fue bastante positiva para el Deportivo. Y es que, queda una jornada menos y el Deportivo ha ampliado en un punto su colchón de puntos respecto a las posiciones de descenso a Segunda División, esas que marca el Sporting de Gijón. Mel, sin embargo, ya ha empezado a pensar en donde recuperar los puntos no sumados ante el Granada. VIA IG.
Los blanquiazules, pese a un partido soporífero, de los peores que se recuerdan en Riazor (y ha habido muchos malos) en los últimos tiempos, no fueron capaces de rentabilizar las ocasiones que surgieron más por errores del rival que por méritos propios. Ni siquiera un penalti, la acción que se presenta como más factible para ver portería y que para el Deportivo se ha convertido en un auténtico suplicio.
Esta vez fue Borges, que había marcado dos, el que falló desde los once metros, la misma distancia que se le atravesó este curso a Babel (aunque metió el rechazo), a Joselu en Copa del Rey, a Çolak ante el Sporting y a Fayçal ante el Valencia. Cinco penaltis errados de ocho intentos, tres de cuatro fallados con Mel en el banquillo deportivista.
El Deportivo los entrena cada semana, pero no surte efecto. Quizás el problema sea que en esos momentos no tenga la presión que luego se encuentra cuando llega el momento de la verdad. Por eso tras el partido, en tono serio, aunque de broma, Mel se planteó subir la exigencia en los ensayos. El técnico propuso que el que falle, que pague una cena de 200.000 euros.
El consuelo
Con el Deportivo incapaz de ganar por tercera jornada consecutiva, el consuelo llegó con los resultados de los demás equipos de la zona baja.
Perdió el Sporting de Gijón ante el Málaga en casa, cayó el Leganés en Butarque ante el Real Madrid y aunque Osasuna ganó, el Deportivo le queda demasiado lejos en la clasificación (los coruñeses le doblan en puntos). Así que la lectura que queda, a la que se aferran incluso los propios jugadores (Arribas) es que la jornada fue bastante positiva para el Deportivo. Y es que, queda una jornada menos y el Deportivo ha ampliado en un punto su colchón de puntos respecto a las posiciones de descenso a Segunda División, esas que marca el Sporting de Gijón. Mel, sin embargo, ya ha empezado a pensar en donde recuperar los puntos no sumados ante el Granada. VIA IG.
jueves, 6 de abril de 2017
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