El inicio no ha sido el esperado y en el seno del Deportivo lo saben. 11 puntos de 18 posibles, quintos en la tabla, cerrando los puestos de playoff y un juego que dista mucho de la solvencia que exhibían los blanquiazules a estas alturas de la temporada pasada.
Urge buscar soluciones y el técnico Borja Jiménez las ha tenido que ir encontrando a medida que surgían los problemas. Uno de ellos, ya padecido el año pasado, es el de las lesiones en sendas bandas. En el lateral derecho la baja de Trilli, con una dolencia en el psoas ilíaco, y ante la suplencia de Antoñito ante el San Fernando, hizo que Diego Villares jugase la segunda parte en el carril diestro.
Una posición en que ya tuvo que ejercer el curso pasado y en la que incluso actuó Adrián Lapeña. Mismo mal por la izquierda. Aunque Raúl Carnero entró en la lista, aunque arrastraba molestias en los isquiotibiales y contra el cuadro gaditano volvió a jugar de carrilero izquierdo Víctor Narro. A pesar de tener un hombre específico para esa demarcación, Alberto Retuerta, el técnico abulense prefirió al balear.
Línea de cinco
Contra Talavera y San Fernando el Deportivo optó por la defensa de cinco, con Bergantiños como tercer central. Ante el cuadro machego lo hizo junto a Lapeña y Pablo Martínez y este domingo, en lugar del galo, se situó Jaime Sánchez en esa posición.
El de la Sagrada tuvo que ayudar en la salida de balón y en la contención y cedió la medular a Olabe, que estuvo con Villares en el doble pivote.
Arriba tampoco están mejor las cosas para los intereses del equipo, que de momento no ha sido capaz de encontrar su punta de referencia. Han jugado en esa posición Kuki Zalazar, Gorka Santamaría y Alberto Quiles, este último también escorado a la banda, como hacía el año pasado, entonces con Miku arriba.
Además, en lo tocante al esquema de juego, el Depor ya ha probado con el doble pivote, ante la ausencia de Juergen Elitim, el 5-3-2 y el domingo incluso acabó terminando con un 4-4-2.
Ningún dibujo acaba de terminar de asentarse para un equipo que necesita enderezar su rumbo. Y para ello tiene a su ‘capitán’ Borja Jiménez, que busca soluciones en un inicio plagado de dudas.
No se le puede negar al Deportivo el corazón que tiene. Es lo único. Late, eso sí, con dificultad y la cabeza no funciona. Ni siquiera en Riazor, ni siquiera con más de cuarenta minutos con superioridad, ni siquiera ante un rival que en la cuarta jornada se cargó a su primer entrenador y que no ganaba desde la primera. De nuevo condenado por su fragilidad defensiva, que ya es alarmante. Después, precipitación, nervios y ansiedad. El San Fernando, un ratito a pie y otro caminando, se llevó por delante al aspirante al ascenso directo, que suma once puntos de dieciocho posibles.
Cuatro días después del triunfo, con sufrimiento, ante el Talavera, el Deportivo repitió en Riazor ante el San Fernando. En el once, únicamente tres cambios: Antoñito por Trilli, Jaime Sánchez por Pablo Martínez y Gorka Santamaría por Quiles. El lateral se perdió el encuentro por lesión y Quiles se quedó en el banquillo tras haberse llevado un golpe en la cita con los toledanos.
Lo que no cambió fue la sensación de fragilidad blanquiazul en las transiciones ofensivas de los rivales. Esta vez, un saque del guardameta del San Fernando. Despejó de cabeza Víctor Narro -de nuevo como carrilero-, con resbalón incluido, el balón lo tocó Caballero ante Lapeña y otros deportivistas, le cayó a Gabri Martínez en la frontal, este le ganó en aceleración, con un cambio de ritmo, el duelo a Jaime Sánchez, que quedó retratado, y superó a Mackay con un disparo cruzado que se coló entre las piernas del guardameta.
Riazor castigó con silbidos a Jaime Sánchez en los instantes posteriores a un error que estuvo a punto de compensar con un disparo que sacó el portero en una falta de Rubén Díez que tocó en el palo largo Adrián Lapeña para su compañero de zaga.
No fue la única que tuvo el gaditano. Ni a favor, ni en contra. De nuevo estuvo mal el defensa formado en el Real Madrid en otro uno contra uno con Biabiany a los 25 minutos. El equipo de Salva Ballesta le buscó (y encontró) las cosquillas al Deportivo en las transiciones.
El Deportivo apretó cuando el reloj superó la media hora. Provocó varios saques de esquina y en dos de ellos le metió el miedo en el cuerpo al San Fernando. De nuevo la tuvo Jaime Sánchez con un cabezazo a centro de Narro.
Los blanquiazules cargaron por la banda derecha con las apariciones de Antoñito, pero, en su vuelta al once, al lateral andaluz le faltó tomar mejores decisiones y precisión en los balones que sirvió.
La pesadilla de Jaime vivió un nuevo capítulo a tres minutos para el descanso, otra vez en un duelo perdido con Biabiany. Rozó la pena máxima y se ganó una amarilla.
No era el día del Deportivo, de su central y, tampoco, del árbitro, el asturiano García Riesgo. Descontó dos minutos y señaló el camino al vestuario cuando solo habían transcurrido 30 segundos. Se encendió Borja Jiménez en el banquillo y redirigió el partido el colegiado. En el nuevo añadido, Soriano estuvo a punto de empatar con un disparo en la frontal que tocó en un rival, se envenenó y se fue unos centímetros por encima de la portería del San Fernando, que se iba al intermedio ganando en Riazor.
Borja Jiménez dejó en el banquillo a Antoñito y a Jaime y dio entrada a Quiles y Pablo Martínez. El Deportivo formó en ataque con un 3-4-3 y sufrió cuando el San Fernando le buscó los espacios al contraataque. De hecho, tuvo el 0-2 a los seis minutos de la segunda cuando Gabri Martínez le cogió la espalda a Bergantiños y, en el área, intentó una vaselina que se le fue por encima de la portería de Mackay.
El partido se convirtió en un correcalles. Quiles pidió penalti en una caída ante Marín y pudo empatar antes de la hora de partido con un disparo de Soriano que sacó el portero y que no pudo aprovechar Gorka Santamaría, quien envió el cuero al lateral de la red.
El rival, con diez
A falta de más de media hora, el San Fernando se quedó con diez por la segunda amarilla a Biabiany. Le perdonó una tarjeta a José Carlos por obstaculizar el saque de Ian Mackay. Los andaluces comenzaron a perder el tiempo. El otro fútbol. Ese que el Deportivo raras veces ha aplicado.
Los deportivistas asfixiaron a su rival. Un centro de Soriano lo empaló de primeras Gorka Santamaría y lo sacó, con parada de balonmano, Perales. El árbitro anuló la acción por fuera de juego, aunque no lo era.
El Deportivo, con corazón, pero poca inspiración, merodeó el gol sin disparos entre los tres palos. Uno de Ibai lo sacó a córner Rafa Páez y Quiles tuvo la mejor con un remate que sacó Perales, tocó en José Carlos y acabó en un nuevo saque de esquina.
El San Fernando perdió y perdió minutos y el árbitro descontó diez inicialmente. Tuvo que ampliar el añadido, se jugó más allá de los 100, pero dio igual, porque el Deportivo fue incapaz de levantar el gol que dio los tres puntos al San Fernando.
San Fernando: José Perales; Marín (Lanchi, min.67), Farrando, Rafa Páez, José Carlos, Javi Navarro (Goyo Medina, min.75); Dani Molina, Caballero; Gabri Martínez (Marcelo, min.67), Biabiany y Del Campo (Rodrigo Sanz, min.54).
Gol: 0-1, min.9: Gabri Martínez.
Árbitro: García Riesgo, del Comité asturiano. Expulsó a Bibiany (m.58) por doble amarilla. Mostró amarilla a Biabiany (min.16), Caballero (min.19), Gabri Martínez (m.39) y Rafa Páez (min.45+3), del San Fernando; y a Jaime Sánchez (min.42), Rubén Díez (m.55), Quiles (min.96), Narro (min.97) y a Kuki Zalazar (min.101) del Deportivo.
Incidencias: Partido de la sexta jornada de Primera Federación disputado en el Estadio Abanca-Riazor, ante 16.749 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los fallecidos en la tragedia de Indonesia.
Ni siquiera un rival diseñado, inicialmente, para Segunda Federación, abierto al intercambio, en un escenario como el de Riazor, con más de 12.000 personas en la grada a pesar de ser miércoles... El Deportivo rozó un nuevo tropiezo.
El choque lo comenzó con fuerza, llegó a tener dos goles de ventaja e, inmediatamente, cambió el guion, dio opciones a su rival, que se metió en el partido antes del descanso, volvió a poner tierra por medio en el inicio del segundo acto, y, nuevamente, se dejó llevar por las dudas y los miedos, arrastrando con él a Riazor, que combinó su petición de testiculina, algo que se ha vuelto habitual, con silbidos, aunque no acaba de surtir efecto.
Lo mejor fue el resultado, la tercera victoria del curso para recuperar el partido aplazado de la primera jornada del campeonato.
Once puntos que permiten a los deportivistas situarse en posiciones de playoff de ascenso y mantenerse invictos, aunque no les da para estar a la altura de los mejores en este primer tramo del curso. Por experiencia del propio Deportivo, las cosas no son como empiezan, sino como acaban.
Están a cuatro puntos del Córdoba, que ha firmado el pleno en las cinco primeras jornadas del campeonato y marchan a dos del Linares (al que eliminó el curso pasado en el playoff de ascenso) y el Racing de Ferrol. Por detrás, a un punto, el Real Madrid Castilla y el Fuenlabrada, el primero de los equipos que no estarían en las posiciones que permiten luchar por el ascenso. El campeonato sigue y a la vuelta de la esquina ya está la sexta parada, una jornada en la que el Córdoba recibirá al Sanse y el Racing de Ferrol visitará al Badajoz.
El Deportivo consiguió el objetivo, pero las formas no convencieron. No aclaró las dudas. Lo tuvo todo a su favor, un buen inicio, un gol tempranero, dos tantos de renta pasada la media hora... pero correspondió a la alegría del rival con una fragilidad defensiva que no puede permitirse un candidato al ascenso directo. Lo mejor, el resultado. Sin duda.
El técnico, Borja Jiménez, que está cuestionado (escuchó silbidos cuando su nombre sonó por megafonía), apostó por un cambio de nombres y de sistema respecto al encuentro con el Celta de Vigo. Bergantiños recuperó la titularidad, pero se incrustó entre los centrales, con Pablo Martínez como novedad en detrimento de Jaime Sánchez; Trilli y Narro actuaron como carrileros; cuatro fueron los centrocampistas, con Rubén Díez y Soriano como más escorados y Villares y Olabe más centrados, y arriba, Quiles como referente. No obstante, esa no iba a ser la partitura del abulense. En sus planes figuraba Isi Gómez por Olabe, pero el centrocampista madrileño sintió molestias en el calentamiento y tuvo que ceder su puesto en el once al salmantino.
pidió la hora El equipo se mostró nervioso y el triunfo peligró en los últimos minutos
El rival, con un 4-2-3-1, era propicio para que el Deportivo se diera una alegría en el partido aplazado de la primera jornada. No se aplazó la reacción blanquiazul. Después de dos empates consecutivos, los deportivistas necesitaban coger confianza con un triunfo. Estaban obligados a ganar.
Las dudas no son buenas compañeras de viaje y el cuadro herculino no tardó en generarle problemas a su rival, un equipo dócil, con evidentes carencias a nivel defensivo y abierto al intercambio de golpes y a un ritmo alto de partido.
Con esas circunstancias, en la vuelta a Riazor había un jugador con la flecha hacia arriba y el 22 a la espalda. Diego Villares vio puerta en Vigo, donde empató el partido con el Celta B, y repitió ante el Talavera, pero esta vez para poner por delante a los coruñeses.
Fue el premio a la insistencia de los de Borja Jiménez en los primeros compases del encuentro. Lo buscó Rubén Díez con un disparo con la derecha tras sentar a Lass a los cinco minutos, y lo encontró, segundos después, en una de las subidas de Víctor Narro por la izquierda. Su centro lo despejó el portero, Rubén luchó por el balón, Trilli se lo dejó al de Villalba y Villares convirtió con la derecha desde la frontal.
Aunque el ritmo bajó un par de marchas, el Deportivo siguió haciéndole daño al Talavera. Villares asistió a Quiles, que se encontró con Rabanillo a los 25 minutos y el poste desvió un centro de Narro que Trilli remató con la derecha en el palo largo.
No solo había que ganar, había que hacerlo con tranquilidad, con convicción. Olabe provocó el córner que ejecutó Rubén Díez hacia Bergantiños, este se la devolvió y el centrocampista colgó el balón con veneno. Lapeña fue a cabecearlo, pero no lo tocó, y el esférico se coló en la portería toledana con la colaboración de Morante.
Estaba encaminado, pero el Deportivo huye de la facilidad. De pronto, le dejó el balón al Talavera, que combinó y fue hacia arriba. Etxaburu tuvo tiempo y espacio, Mackay despejó su lanzamiento y, como en Balaídos, su rechace lo convirtió Rodrigo Escudero a cinco minutos para el descanso. Sonó algo de música de viento en Riazor, bajo la lluvia.
Frágiles
El Deportivo retomó el encuentro con energía y el Talavera lo sufrió. Villares abrió para Trilli y el lateral asistió a Bergantiños, que remató al poste. La suerte estuvo de su lado, el balón tocó en Rabanillo y el equipo coruñés amplió la renta.
Trilli encontró una autopista y el Depor dispuso de ocasiones para cerrar el partido (una de Quiles, otra de Bergantiños y también de Narro), pero no las rentabilizó.
Y eso no fue lo peor. Si frágil fue el Talavera, el Deportivo no se quedó atrás. Hizo agua la zaga a los 66 minutos con un pase filtrado, a la espalda de la defensa, que no despejó Pablo Martínez, Narro perdió la marca de Álvaro Juan y Escudero anotó el segundo.
Pudo ser aun más desalentador el panorama para los deportivistas, pero el delantero del Talavera, con todo a su favor, no llegó por centímetros a un centro servido desde la izquierda, con el exterior.
Borja Jiménez introdujo tres cambios de un plumazo para tratar de despertar al equipo, que se estaba metiendo en un jardín. Entraron Jaime, Antoñito y Svensson, que debutó. Poco después lo hizo Zalazar por Soriano y el Deportivo acabó pidiendo la hora. Ganó, pero no convenció.
Talavera de la Reina: Rabanillo; Brau (Gayoso, m.46), Dani Ramos, Morante, Mayorga; Álvaro Juan, Lass (Javi Bueno, m.69), Zanelli (Lolo Garrido, m.54), Etxaburu (Giuliano, m.69), Souleymane (Bassirou, m.69); y Escudero.
Goles: 1-0, M.6: Villares. 2-0, M.33: Morante, en propia puerta. 2-1, M.40: Escudero. 3-1, M.56: Rabanillo, en propia puerta. 3-2, M.66: Escudero.
Árbitro: González Díaz, del Comité asturiano. Mostró amarillas a Brau (m.30), Lass (m.49), Lolo Garrido (m.56) y Ramos (m.88), del Talavera; y a Antoñito (m.96), del Deportivo.
Incidencias: Partido aplazado de la primera jornada de Primera Federación disputado en el Estadio Abanca-Riazor ante 12.360 espectadores.