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martes, 29 de enero de 2019
SIN CARLOS NI VICENTE GÓMEZ
El Deportivo recibirá el sábado al Tenerife en el estadio Abanca-Riazor sin el centrocampista Vicente Gómez ni el delantero Carlos Fernández, que cumplirán ciclo de amarillas y, en el caso del jugador cedido por el Sevilla, tendrá que recuperarse de la lesión que sufrió el pasado domingo ante el Sporting de Gijón (1-2).
Los dos jugadores vieron la quinta tarjeta de la temporada en El Molinón y, en consecuencia, serán castigados con un partido de sanción por el Comité de Competición.
Vicente, que fue titular ante el Sporting y ha formado parte del once en 17 de los 18 partidos que ha jugado con el Deportivo, entre ellos los seis últimos, se perderá una cita con connotaciones especiales para él, acostumbrado a los derbis entre la UD Las Palmas, su exequipo, y el Tenerife.
Por su parte, Carlos Fernández fue suplente en Gijón y ha entrado en una dinámica de lesiones que le han impedido tener continuidad desde que entró en la enfermería a principios de diciembre tras haberse medido al Rayo Majadahonda.
Reapareció ante el Lugo el 6 de enero, fue baja de última hora ante el Mallorca en la siguiente jornada, reapareció como suplente ante el Albacete el día 20, tuvo tratamiento de prevención la semana pasada y de nuevo notó molestias en Gijón, donde disputó los últimos minutos.
Tras el partido, el técnico deportivista, Natxo González, mostró su preocupación, en la sala de prensa de El Molinón, por el estado físico del delantero sevillano. “Lo de Carlos tiene peor pinta”, afirmó el entrenador vitoriano, cuando se le preguntó por el hecho de que tanto el andaluz como Fede Cartabia finalizaron el encuentro con molestias.
En el caso del argentino, el técnico le sentó cuando restaban 23 minutos de partido, a petición del propio futbolista.
Posteriormente, el club indicó en su página web que ambos jugadores acabaron el duelo con el Sporting con “molestias en la musculatura isquiotibial de su pierna derecha”. Sin embargo, en el caso de Cartabia, Natxo González le restó importancia y explicó que “Fede creo que es lo que le pasa todas las semanas, un poco el desgaste”, debido a la naturaleza física del propio jugador y a su falta de continuidad por las lesiones que ha sufrido este curso.
Tanto Carlos como Cartabia están pendientes de la evaluación de los médicos del club.
Saúl es duda
La enfermería se completa con Saúl, Pedro y Krohn-Dehli, quienes se perdieron el último partido de Liga por lesión.
El lateral izquierdo sufre una lesión de grado uno en el bíceps femoral de la pierna derecha, motivo por el que es duda para el encuentro del sábado
La enfermería se completa con Saúl, Pedro y Krohn-Dehli, quienes se perdieron el último partido de Liga por lesión.
El lateral izquierdo sufre una lesión de grado uno en el bíceps femoral de la pierna derecha, motivo por el que es duda para el encuentro del sábado
lunes, 28 de enero de 2019
EL DEPOR MUDA LA PIEL EN EL MOLINON
El Deportivo se soltó, por fin, a domicilio. Dejó atrás la imagen de equipo triste, apático y rácano que se acostumbró a dar lejos del estadio de Riazor. Con mil deportivistas en la grada, jugar en El Molinón fue lo más parecido a hacerlo en casa. Exigía responsabilidad, como había dicho Natxo González antes del partido. Demandaba carácter, ambición, derroche físico. En definitiva, otra actitud, un Deportivo alejado de la versión que dio en Cádiz o Mallorca. Así llegó la primera victoria a domicilio en casi cuatro meses.
El cambio lo transmitió desde el principio. Nada más echar a rodar el cuero provocó el primer córner. Hubo intensidad y verticalidad. Borja Valle, ex del Oviedo, se estiró en ataque y no se encogió en defensa. Una falta dura a Giraldes, castigada sin amarilla, avisó al Sporting de la intención del Deportivo en cada duelo.
Natxo respetó el 4-3-3 con el que el equipo resurgió ante el Albacete con un cambio en el once: sentó al máximo goleador del equipo para alinear a Christian Santos. El venezolano, el delantero de referencia que hay en la plantilla, apartó la ansiedad que había tenido en su último partido como titular.
Y volvió a funcionar la estrategia. A los siete minutos, ejecutó Fede Cartabia desde la esquina, prolongó Borja Valle y cabeceó en el área pequeña Alex Bergantiiños. Esta semana, Armando Palleiro, compañero de este diario, le había anticipado la posibilidad de ver puerta en su regreso al Molinón. “Lo primero sería acordarme de mi hija, que es su cumple el domingo. Yo meto pocos goles y no sé si será el día. No sé qué reacción tendría. Será un día especial en todos los sentidos”, apuntó el de la Sagrada Familia. Hombre de poca fe. Marcó y no lo celebró.
Poco le duró la ventaja a los deportivistas. Incomprensiblemente, en un balón colgado por Hernán Santana se agachó Marí y Djurdjevic anotó por cuarta jornada consecutiva.
Lejos de apagarse, el Deportivo siguió enchufado al partido y se cobró un error del Sporting en la salida del balón. Dio resultado la presión de Borja Valle, robó el berciano, la abrió para Cartabia y este se la devolvió. No la conectó bien Valle pero ahí estaba Christian Santos para golpear con la izquierda, con poco ángulo, y batir a Mariño por el palo corto. De nuevo el Depor por delante y el Sporting a remolque. Tres goles en quince minutos.
Si desconocida era la imagen del Deportivo en ataque, también lo fue en defensa. Una amarilla por pérdida de tiempo condicionó a Dani Giménez desde el minuto 19 de partido. Cuatro después, Duarte y Marí no se entendieron a la hora de despejar y Carmona, que se encontró el regalo en el área, falló en su disparo.
El Deportivo empezó a jugar con fuego, pero supo sufrir. Pudo marcar el tercero con un remate de primeras de Christian a pase de David Simón, pero su balón se fue a unos centímetros del poste derecho de Mariño El Sporting también tuvo el gol en una buena jugada que superó a la defensa del Deportivo y que Babin culminó con un disparo alto.
La segunda parte comenzó como acabó la primera, con el Sporting más entero y el Depor, conteniendo. De una pérdida de Bergantiños, los asturianos montaron un contragolpe que volvió a transmitir sensaciones de fragilidad en la cobertura blanquiazul. Alvaro Jiménez recortó ante Duarte y Cristian Salvador se coló entre la zaga para acabar rematando fuera.
Natxo movió entonces el banquillo para refrescar al equipo. Oxígeno por la banda derecha, donde Edu Expósito, que se había llevado un golpe en la rodilla en el primer periodo, se fue al banquillo para que entrara Didier Moreno, que empezó a la derecha de Bergantiños y acabó a su izquierda, más acertado que en otros partidos. Tampoco era difícil.
El Deportivo desapareció en ataque en la segunda parte. Su primer remate a puerta fue un disparo flojo de Vicente Gómez a los 73 minutos. El canario, por cierto, será baja ante el Tenerife por acumulación de amarillas. Se perderá, así, su derbi particular.
El técnico blanquiazul también cambió el ataque con Quique y Carlos para dar respiro a Cartabia y Christian. Salió a relucir la profundidad de banquillo del Deportivo, garantía de éxito en la maratoniana Segunda División.
El equipo tenía el partido controlado, aunque a poco más de cinco minutos se le pudo complicar con un disparo de Traver tras un mala salida de Dani Giménez. El portero enmendó su error y el Deportivo culminó la faena. El equipo de Natxo González supo llevar el partido a su terreno, con personalidad, aunque también perdió a Carlos Fernández para el encuentro con el Tenerife por lesión y sanción.
Esa será otra historia después de dos victorias seguidas, las primeras de 2019, y de haber puesto fin a la mala racha a domicilio. El equipo coruñés deja al Sporting a doce puntos y el golaveraje y aprovecha los traspiés del Granada y el Málaga (empataron sus partidos) para ponerse, respectivamente, a dos y un punto de ellos.
domingo, 27 de enero de 2019
UN DUELO DE OTRO NIVEL
“El Molinón es un gran estadio, un club que, como nosotros, podemos estar aquí de paso en el esta categoría, pero somos clubes de categorías superiores y ganar ahí, hacerlo bien reforzaría todavía más la victoria en casa con el Albacete”, avisaba Vicente Moreno el jueves. El mediocampista blanquiazul lleva razón, pues el estadio gijonés alberga esta tarde un duelo histórico de Primera División, pero que circunstancialmente se desarrolla en la categoría de plata.
Sporting y Deportivo intentan escapar lo antes posible del ‘infierno’ de Segunda y son conscientes de que un triunfo en la batalla que lidiarán hoy supondría un gran espaldarazo a nivel anímico, puesto que se trata de un duelo clave en la pugna por regresar a la élite.
Más de un millar de aficionados respaldarán al equipo de Natxo González en el estadio gijonés, donde los blanquiazules tratarán de poner fin a una racha de casi cuatro meses sin vencer a domicilio. Mucho ha llovido ya desde aquel 1-3 en Tarragona el pasado 30 de septiembre. Cuatro empates y dos derrotas es el balance de los coruñeses lejos de Riazor desde entonces.
Confianza recuperada
El conjunto coruñés afronta el encuentro de hoy tras recuperar su confianza la pasada semana, frente al Albacete. El bajón en el juego y en los resultados en el último mes y medio habían generado dudas en el entorno deportivista, pero los blanquiazules se exhibieron ante el cuadro manchego, al que se impusieron con una superioridad insultante y dejaron muy buenas sensaciones que invitan a pensar que el Depor del primer tramo del curso ha vuelto a escena.
Para lograr la reacción que permitió a los herculinos escalar un puesto en la clasificación y mantenerse totalmente metido en la pelea por el ascenso directo hizo falta cambiar el manual de estilo
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