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lunes, 7 de octubre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


NI MERECIÉNDOLO GANA EL DEPOR

Cuando un equipo está en una tendencia negativa es difícil apearse. Ayer quedó constatado y en evidencia. El Deportivo jugó, posiblemente, el mejor partido de la temporada, siendo protagonista desde el primer minuto y, ni aun así, pudo llevarse los tres puntos en una tarde en la que los mereció.
Entre las bajas y los jugadores como Beto, que no entran en convocatoria por decisión técnica, no había mucho margen de maniobra para confeccionar un once de garantías. Peru pasó a la zona de zagueros, Gaku volvió al equipo y Longo, con Borja Valle, fueron las referencias en la vanguardia coruñesa.
Comenzó el cuadro herculino dominando la pelota ante una presión media del Almería. Los coruñeses intentaban buscar una brecha frente al bien situado conjunto almeriense.
La primera gran diferencia con encuentros precedentes fue el ritmo con el que arrancó el equipo local, siempre encontrando el agradecimiento al esfuerzo por parte de la afición, que premiaba con aplausos la intensidad exhibida en los primeros compases.
Otra diferencia, con respecto a envites anteriores, era la posesión del esférico, que dominaba desde el inicio del choque el plantel coruñés.
Después de varias acciones de ataque, tres córners seguidos, jugadas por las bandas, eso sí, no acabadas, Borja Valle ensayaba, superado el cuarto de hora, con un disparo lejano que detenía sin problemas René. Los primeros quince minutos habían sido del Depor.
Sin embargo, la ocasión más clara llegaba, invalidada por fuera de juego, a los 24’, pero el Almería avisaba. Como los coruñeses tampoco querían descentrarse en retaguardia, el equipo de Pedro Manuel intentaba defender bien, no descomponerse, y buscar su ocasión.
Aketxe probó fortuna en el minuto 33 en un lanzamiento de falta, pero escorado al perfil de un diestro, y no al suyo, zurdo ‘cerrado’. El balón se alojó en las manos de Rubén sin excesivos problemas. El equipo coruñés quería, pero por el momento no podía contra un Almería bien cerrado y con las ideas claras en defensa. La posesión, con un 68% del balón en los pies coruñeses, era el dato clarificador. Seguía controlando el Deportivo.
En el 39 volvía el vasco a lanzar una falta lejana, pero esta vez bien posicionada; a pesar de la distancia obligaba a René a un paradón enviando la pelota a córner.
Siguieron los blanquiazules con la misma idea. Controlar y controlar esperando una ocasión, pero éstas solo llegaban a balón parado. Cuando el esférico superaba los tres cuartos de campo era complicado finalizar los ataques. En este aspecto, las opciones para marcar, no había mucha diferencia con otras tardes, pero sí en el dominio y en la seguridad defensiva de Montero, Peru o los laterales, cuando el Almería intenaba salir con peligro. Con el Depor en el área andaluza se llegaba al descanso, sin goles en Riazor.
Urgencias
El choque se reanudó con una segunda mitad que apuntaba a urgencias por muchos factores de sobra conocidos. El equipo coruñés, atacando hacia la portería de la Torre de Maratón, anunciaba 45 minutos en los que debía marcar las diferencias, pero sobre todo los goles.
Después de un dominio tibio de los galaicos el Almería lanzaba una jugada por el medio del campo en la que volvía a meter el miedo en el cuerpo a la parroquia de Riazor. Los andaluces parecían, incluso, cómodos con su papel, esperanzo un zarpazo, mientras que el Deportivo hacía, básicamente, todo lo que podía.
Llegados a este punto, al Almería, precisamente, le servía el punto. Y en todo caso, mantenerlo para buscar una contra. No quería jugar. El partido entraba en una fase de más tedio, ambos se ‘controlaban’ mutuamente aunque el peso del envite lo llevaba el plantel albiazul.
Sin embargo, Juan Muñoz, a los 62 minutos, enviaba la pelota a la cruceta, con Dani Giménez batido, lo que hacía que Anquela se santiguase (no es metáfora) en el banquillo entonando un ‘gracias a Dios’. Riazor, que había animado bastante a tenor de la temporada que está viviendo, comenzaba a silbar tras ver cómo, con muy poco, el Almería estaba a punto de marcar el 0-1.
Respondía Gaku con un disparo desde la frontal que parecía animar un poco el encuentro. Intentó el equipo dar un paso adelante y acosó todo lo que pudo la meta rojiblanca. Botó varios córners, hizo un par de disparos a puerta y llegó al final del choque esperando un ‘arreón’. Entre el 78 y el 81 los coruñeses botaron cuatro saques de esquina seguidos mientras el Almería se defendía con todo.
Y como a perro flaco, todo son pulgas, en el 85, con el equipo encima de la meta andaluza, Montero era expulsado después de revisar una acción con el VAR por un manotazo a Maras; ayer sí que funcionaba el videoarbitraje... Tras una ocasión para cada escuadra, Aketxe lo intentaba en el 91’ haciendo intervenir a René, que volvía a salvar a su equipo en el descuento en una llegada de Christian Santos.
Así se anunció al final del partido, un final en el que las miserias del Depor volvieron a marcar la tendencia negativa porque, ni mereciéndolo, incluso siendo mejor con diez jugadores, pudo el cuadro herculino ganar un partido que serene el difícil ambiente.

domingo, 6 de octubre de 2019

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sábado, 5 de octubre de 2019

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viernes, 4 de octubre de 2019

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EL DEPORTIVO DE LAS FACILIDADES

El Deportivo de las facilidades, de las concesiones, volvió a regalar, a base de fallos y fragilidad, otro partido esta temporada en ese deambular que le lleva hacia no sé sabe dónde, con Anquela cada vez más tocado, al borde ya del precipicio. El equipo no apareció en el primer tiempo, despertó tarde en el segundo, llegó a meterse en el encuentro y, ya derrotado, sacó coraje para nada. Ya son ocho partidos sin ganar, cuatro puntos de 24 posibles. Ante el Almería, Anquela se la juega.
El técnico retocó el equipo que no había podido pasar del empate ante el Mirandés.  Mantuvo la defensa, reforzó el centro del campo con el músculo de Nolaskoain en detrimento de Shibasaki, sorprendió con Jovanovic como titular en el extremo derecho y dio la punta del ataque a Samuele Longo. 
Los cambios no mejoraron al Deportivo, un equipo descosido, sin confianza, impreciso, bloqueado... Montero tardó cinco minutos en ver la primera amarilla y el Girona empezó pronto a asomarse con peligro al área deportivista.
A los blanquiazules les cuesta un mundo defender las acciones a balón parado. Solo la falta de precisión en el remate de los gerundenses evitó que el primer gol cayera antes de los diez minutos.
Mollejo y Jovanovic no fueron capaces ni de atacar ni de defender en banda. Tal vez habría sido diferente la historia si  el serbio hubiera jugado por la izquierda y el del Atlético, por la derecha. Anquela no lo consideró de inicio y tardó en verlo. Cuando lo hizo, había pasado media hora y ya iba a remolque. 
El Girona creció. A eso contribuyó Borja García, que le creó problemas al Depor por dentro. Suyo fue un remate de cabeza (centrado) que acabó en las manos de Dani Giménez a centro de Jozabed a los 12 minutos, cuatro antes de que tocaran Stuani, Gual y Borja García para que el uruguayo avisara nuevamente a los blanquiazules.
En ataque, un desierto. Aketxe, un fenómeno a balón parado, parece del montón cuando el esférico está en movimiento. Decide mal, como a los veinte minutos cuando, tras un taconazo con clase de Longo, trazó la pared con italiano claramente en posición ilegal en vez de hacer una mejor lectura de la jugada o incluso atreverse a disparar. Es otra consecuencia de la falta de confianza del Deportivo.
Los blanquiazules cometen errores de bulto que se pagan con goles. A los 24 minutos, Lampropoulos le complicó la vida a Nolaskoain con un pase en el centro del campo con el vasco presionado. Se la limpiaron al centrocampista, armó la contra el Girona, Stuani disparó al poste desde la frontal y Borja García marcó en segunda instancia. Esos pases prohibidos a los que Anquela aludía en pretemporada...
Con ese gol se empezó a acabar el partido que el Deportivo no jugó hasta el segundo periodo. Desde que el Huesca agitó los cimientos, el proyecto que no ha dejado de tambalearse. Se derrumba.
El Deportivo, un flan, dio al Girona ocho córners en la primera parte y en todos ellos hubo sensación de peligro. Tampoco se cortó con las faltas en tres cuartos de ataque, esas que los rivales se empeñan en evitar para impedirle la faena a Aketxe. En una de ellas, fallaron las marcas, Bergantiños y Peru no se entendieron y el despeje lo recogió Marc Gual para batir a placer a Dani. 
Los locales pudieron irse al vestuario con una renta incluso mayor. En otro saque de esquina, Aday voleó en el segundo palo y el guardameta deportivista sacó los puños para alejar el peligro. El descanso fue un alivio para el Deportivo.
Lo lógico, después de ver los primeros 45 minutos, es que hubiera cambios en el equipo herculino, pero no. Anquela dio la oportunidad a los titulares de enmendar su desafortunado primer acto. 
Sin permutas, el panorama tardó en mejorar. De una pérdida de Bergantiños, otra contra del Girona. El árbitro también fue demasiado condescendiente con los locales. Le perdonó la amarilla a Borja García por una falta a Montero y solo le mostró otra de ese mismo color a Aday por un manotazo a Mollejo. De esa falta surgió el primer intento serio de los deportivistas, una falta que ejecutó Aketxe por encima del larguero. A los 57 minutos, el primero entre los tres palos, un cabezazo de Mollejo. 
El Deportivo empezaba a carburar. Anquela introdujo el primer cambio: Borja Valle por  Jovanovic. Y fue capaz de transitar por una vez. El berciano recibió escorado en el centro del campo, se fue de Gumbau, se abrió camino por la frontal, disparó con la derecha y la colocó inalcanzable para Juan Carlos. Los blanquiazules estaban, al fin, en el partido. 
El Girona se puso nervioso y el Deportivo se lo creyó. Tenía opciones y había tiempo.  Christian Santos sustituyó a Longo. El equipo rozó el empate en una falta lejana de Aketxe que sacó a córner Juan Carlos. De un córner a favor, una contra que pudo ser mortal. Marc Gual no acertó en el pase.
Otro error individual de Lambro en la salida del balón fue la sentencia. Con Vicente preparado para incorporarse al partido, el griego la perdió y Stuani resolvió para sentenciar a pase de Samu Sáiz, que acababa de entrar. 
El Deportivo murió atacando sin premio, con el coraje que le faltó 45 minutos y que deja a su técnico contra las cuerdas. El Almería puede dictar sentencia el domingo.

jueves, 3 de octubre de 2019

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