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lunes, 30 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


RIAZOR VIVE EN PLENA ANGUSTIA

Con la de ayer se cumplieron siete jornadas sin ganar (desde la primera) aunque cuatro sin perder, dato que no amortigua la caída en barrena del Deportivo en el inicio liguero. El equipo no levanta cabeza. No sale del pozo y lo que tiene por delante en seis días no es ‘de coña’, Girona y Almería, de manera consecutiva.
Anquela hizo los cambios obligados en ataque por las bajas blanquiazules y dio entrada a Borja Valle como punta de lanza del cuadro deportivista. Era lo esperado en la previa del partido. Se enfrentaban dos equipos en zona descenso, dos planteles que han recibido muchos goles y ambos llegaban con urgencias a este envite. Más el Depor, evidentemente, ‘por ser vos quien sois’.
En los primeros minutos el fútbol brilló por su ausencia. El  Mirandés comenzó el choque sin complejos y dispuso del primer córner del envite sin que se hubiera cumplido el primer minuto. Después de esta jugada, centrocampismo, imprecisiones y ninguna idea para para atacar a los ‘jabatos’ de Miranda de Ebro.
A los once de juego, el colegiado consultaba con el VAR por unas presuntas manos de uno de los zagueros visitantes en el área. Era una acción que recordaba a la de David Simón ante el Albacete, pero en esta ocasión el colegiado no señalaba la pena máxima a favor de los deportivistas.
Superado el cuarto de hora, el Deportivo no mostraba signos de saber romper las trincheras rivales y los castellanos se hacían fuertes en su planteamiento y en sus convicciones. Líneas juntas, balones a los costados y ninguna vergüenza a la hora de atacar la meta herculina.
ROTOS
Los mejores jugadores se equivocaban en acciones sencillas
Rompió el tedio Borja Valle con un disparo desde media distancia a los 23 minutos pero la acción era invalidada por fuera de juego. De haber sido una jugada correcta hubiese significado el primer disparo a puerta del Depor en el partido. Pero no. Por el momento no aparecía ningún argumento en la vanguardia gallega. La sensación era, como en otras citas de Riazor, que se estaba perdiendo demasiado tiempo sin hacer algo más que mover la pelota con poco sentido. Segundos más tarde Álex Bergantiños remataba después de una triangulación forzada, pero efectiva, y el esférico se marchaba a la grada de Pabellón.
A los 28 minutos Lampropoulos perdía la pelota, o más bien, se la entregaba a De Sousa, que ensayaba desde la frontal del área, salvando Dani Giménez el 0-1. En lugar de crecer, parecía que el Deportivo se estancaba. De hecho, superada la media hora cedía un nuevo córner mientras que Anquela se desgañitaba en la banda ante el cúmulo de despropósitos blanquiazules, sobre todo en lo que a pérdidas de balón o pases mal realizados se refería.
Y es que, jugadores como el griego, en distancia corta –cuando se supone que hay más facilidad–; tipos como Gaku, en acciones en las que el primer pase hace salir al equipo hacia el campo rival; Borja Galán o Mollejo, hombres que no suelen equivocarse en acciones sencillas, se mostraban, como todo el equipo, completamente atenazados.
SIN RUMBO
Un equipo desnortado en un momento –histórico– que es más que grave
Lo mejor del primer tiempo llego al final. En el 43, Borja Valle disparaba a puerta haciendo intervenir al meta castellano, Limones, enviando la pelota a un córner que se sacaba sin consecuencias. Con empate sin goles, y sin fútbol, se llegaba al descanso de un ‘cansado’  Riazor.
Anquela dio entrada a Christian Santos, retirando del campo a Borja Galán, e intentó de esa manera tener más presencia ofensiva.
Pero los que tuvieron presencia fueron los jugadores del Mirandés. En una jugada rocambolesca, De Sousa recibía un balón rechazado entre el poste y Montero para anotar el 0-1 y hundir al plantel y a su afición, que empezaba a pitar, chillar y mostrar su enorme desencanto con el equipo. De hecho, desde una parte del campo se iniciaban cánticos contra el consejo y el director deportivo. Cinco minutos después Eneko Bóveda hacía la mejor galopada del partido, disparaba duro, y en el rechace marcaba Mollejo. El empate era un bálsamo absolutamente necesario y llegaba en el mejor momento para calmar nervios y ánimos.
De hecho, después de la igualada, aparecieron los mejores momentos del Depor, aunque nada del otro mundo. En el 59, con la jugada invalidada por falta previa –eso sí– llegaba un balón a la escuadra mirandesa. En el 72 el colegiado no acudía al VAR para revisar lo que parecía un claro penalti sobre Christian Santos. Aunque los coruñeses pedían la colaboración del vídeo, el árbitro no lo consideraba merecedor de revisión alguna.
AFICIÓN
Lanzó cánticos contra el consejo de administración y el director deportivo
El entrenador deportivista agotó los cambios intentando que el equipo atacase más y mejor, pero el partido estaba ya absolutamente roto para los locales, mientras que los visitantes se defendía bien, muy enteros, y su entrenador, Andoni Iraola, dejaba dos sustituciones para ‘matar’ el choque en los minutos finales.
Amén de esa ‘táctica’, cada falta sobre los burgaleses fue aprovechada para perder todos los segundos posibles. El modesto equipo rojinegro tenía muy cerca puntuar en el histórico Riazor y se empleó con todo para hacerlo. El crono arbitral cerró el choque con la afición de uñas, el equipo desnortado y sus dirigentes tapando los ojos para no mirar la evidencia de un momento –histórico– más que grave.

domingo, 29 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


PREOCUPACIÓN EN EL ENTORNO DE ANQUELA, EN UNA SEMANA COMPLICADA

El día después de la rueda de prensa de Juan Antonio Anquela, muy enfadado por cuestionarse su falta de liderazgo, ante un Carmelo del Pozo que atesora mucho poder no solo en el club sino en el primer equipo, fue una jornada poco plácida. La situación del técnico jienense es delicada debido a los malos resultados deportivos, unidos al papel que juega Del Pozo, que muchos tildan de excesivo.
El preparador defendió al director deportivo y no quiso polemizar, pero según pudo saber este diario, a parte del entorno del entrenador le preocupa que haya restado importancia al hecho de que Del Pozo participe de forma tan activa en el día a día del equipo.
Ya en su momento, cuando el preparador fichó por el Deportivo, ciertas voces no se lo aconsejaron, por la falta de estabilidad en el banquillo blanquiazul.
Una plaza complicada para los técnicos, que ha triturado entrenadores con una facilidad pasmosa y donde la paciencia brilla por su ausencia.
Defensa férrea
El entrenamiento de ayer estuvo claramente marcado, no solo por la cercanía con el encuentro de esta noche ante el Mirandés, sino por los ecos de una comparecencia en la que Anquela defendió a capa y espada el trabajo colectivo de su equipo de trabajo, el lógico reparto de tareas y quitando incluso hierro al hecho de que Del Pozo se hubiese reunido en solitario con la plantilla tras el encuentro ante el Numancia.
Sesión intensa
El preparador siempre se muestra muy activo durante los entrenamientos y ayer no fue una excepción, si bien parecía especialmente motivado para transmitir a los suyos toda la energía de cara al duelo contra el Mirandés.
Durante un entrenamiento de centro y finalizaciones, bajo palos con Koke Vegas, Dani Giménez y Viorel Boian, único fabrilista ayer, bajo palos, que comenzó sin oposición, Anquela no paró de dar instrucciones a sus pupilos. “Que vamos andando, que vamos a meter un gol”, arengaba al inicio. “Me pongo yo aquí y las saco todas”, declaró en un momento de la sesión, en alusión a que no estaba teniendo, pese a la ausencia de defensa, el suficiente mordiente y precisión en los disparos.
A medida que avanzaba la tarea, iban afinando más los disparos, con varios goles, entre otros, de Longo y Christian.
A continuación, como suele ser habitual en el entrenamiento durante la semanam, hubo partidillos de fútbol en espacio reducido, en equipos de siete contra siete. Para finalizar, Alejandro Esteve se encargó del ensayo de las jugadas de estrategia.

sábado, 28 de septiembre de 2019

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viernes, 27 de septiembre de 2019

LA PORTADA DEL DXT


ANQUELA:"ME GUSTARÍA SER FELIZ;AHORA MISMO NO LO SOY"

Juan Antonio Anquela, técnico del RC Deportivo, aseguró en sala de prensa que "me gustaría ser feliz pero ahora mismo no lo soy; para mí estar en este equipo es el mayor orgullo de mi carrera", dijo.
El míster levantó la voz ante las preguntas acerca del entrenamiento dirigido esta semana por Roberto Robles, director de metodología. "En mi terreno no se mete nadie, está semana ha venido al equipo, dividimos tareas. Si lo hace Guardiola es la 'repera'. No muero de rodillas, voy a morir de pie", espetó
Acerca de la reunión entre la plantilla -cuyos capitanes son Álex, Dani Giménez y Borja Valle- y Carmelo del Pozo, Anquela especificó que "estuve hablando antes con Del Pozo y no quise entrar".
Por último, el jienense afirmó que encara con la máxima precaución el duelo del domingo ante el Mirandés. "Si pierdes el respeto a un rival estás empezando a tener problemas; tenemos que apretar arriba. Podemos recuperar a Peru, que jugaría de central, y quizás a Longo", apostilló.