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martes, 9 de octubre de 2018
RIAZOR IMPONE RESPETO
Riazor, el pilar sobre el que el Deportivo debe sustentar su regreso a Primera División, impone respeto en sus rivales.
En los tres primeros encuentros de la temporada en el estadio blanquiazul, el conjunto coruñés ha recibido a varios de los principales candidatos al ascenso y el equipo herculino ha superado la prueba al mantenerse invicto.
Dos victorias y un empate son los números del cuadro deportivista en su feudo ante tres adversarios llamados a pelear por un billete hacia la categoría de oro. Además, en todos los encuentros el equipo visitante se amilanó ante un equipo que llevó el peso total del partido y que fue el claro dominador de la pelota. Sporting de Gijón, Granada y Málaga salieron con una táctica conservadora, con la intención de no encajar goles y tratar de sorprender en algún contragolpe o en una acción a balón parado.
En su primer duelo del curso en A Coruña, el cuadro de Natxo González protagonizó un monólogo de principio a fin y doblegó al Sporting por 1-0, aunque la superioridad local fue mayor de lo que reflejó el marcador.
Mejor aún fue el juego exhibido por los herculinos en su segunda cita en Riazor, ante un Granada que no tuvo ningún reparo en salir a por el empate de manera descarada y que terminó perdiendo 2-1, con un doblete de Quique González.
El pasado domingo, contra el Málaga, el Depor no pudo sumar su tercer triunfo de la temporada como local, pero al menos mantuvo la imbatibilidad al conseguir un sufrido empate en un duelo marcado por la expulsión del delantero vallisoletano.
Hubo reparto de puntos, pero el cuadro coruñés fue el claro dominador del juego de nuevo y fabricó las ocasiones de gol más claras ante un equipo andaluz que parecía conformarse con el empate.
Tras las primeras ocho jornadas de Liga, solo otros siete equipos no han conocido la derrota en su estadio: El Málaga, que ha ganado los cuatro encuentros que ha disputado como local, el Granada, Las Palmas, el Alcorcón, el Albacete, el Sporting y el Osasuna.VIA IG.
En los tres primeros encuentros de la temporada en el estadio blanquiazul, el conjunto coruñés ha recibido a varios de los principales candidatos al ascenso y el equipo herculino ha superado la prueba al mantenerse invicto.
Dos victorias y un empate son los números del cuadro deportivista en su feudo ante tres adversarios llamados a pelear por un billete hacia la categoría de oro. Además, en todos los encuentros el equipo visitante se amilanó ante un equipo que llevó el peso total del partido y que fue el claro dominador de la pelota. Sporting de Gijón, Granada y Málaga salieron con una táctica conservadora, con la intención de no encajar goles y tratar de sorprender en algún contragolpe o en una acción a balón parado.
En su primer duelo del curso en A Coruña, el cuadro de Natxo González protagonizó un monólogo de principio a fin y doblegó al Sporting por 1-0, aunque la superioridad local fue mayor de lo que reflejó el marcador.
Mejor aún fue el juego exhibido por los herculinos en su segunda cita en Riazor, ante un Granada que no tuvo ningún reparo en salir a por el empate de manera descarada y que terminó perdiendo 2-1, con un doblete de Quique González.
El pasado domingo, contra el Málaga, el Depor no pudo sumar su tercer triunfo de la temporada como local, pero al menos mantuvo la imbatibilidad al conseguir un sufrido empate en un duelo marcado por la expulsión del delantero vallisoletano.
Hubo reparto de puntos, pero el cuadro coruñés fue el claro dominador del juego de nuevo y fabricó las ocasiones de gol más claras ante un equipo andaluz que parecía conformarse con el empate.
Tras las primeras ocho jornadas de Liga, solo otros siete equipos no han conocido la derrota en su estadio: El Málaga, que ha ganado los cuatro encuentros que ha disputado como local, el Granada, Las Palmas, el Alcorcón, el Albacete, el Sporting y el Osasuna.VIA IG.
lunes, 8 de octubre de 2018
EMPATE ANTE UN MURO

El Málaga se llevó un punto de Riazor de manera injusta en un partido en el que el Depor tuvo que pelear contra los costasoleños y contra un colegiado que debería repasar el ‘manual’.
El entrenador deportivista realizó dos cambios con respecto al once que venció en Tarragona. Una obligada, Krohn-Dehli entraba por Vicente Gómez, y otra táctica, dando opción a Álex Bergantiños y dejando a Mosquera en el banquillo.
Fue el Málaga el que ensayó primero sobre la portería de Dani Giménez, con un disparo de Adrián desde la frontal que detuvo sin problemas el cancerbero blanquiazul. Corría el minuto dos y el partido nacía.
En la siguiente jugada el Depor disponía de una clarísima ocasión para marcar. David Simón, en una gran acción, galopaba sobre la línea de fondo para centrar raso y fuerte hacia Quique quien, quizá por equivocarse de pie a la hora de chutar, mandaba el balón fuera cuando Riazor cantaba el gol.
Ocurrió lo mismo a los diez minutos, cuando el delantero pucelano, en una contra, habilitaba la pelota para Carles Gil, quien se escoraba hacia la frontal para disparar con efecto y mandar la pelota a un metro del poste Era la segunda ocasión absolutamente clara de los de Natxo González.
El Málaga se defendía con criterio y solvencia. Es una asignatura en la que siempre sacará buena nota. El Depor llevaba el peso del partido con lo que ello significa ante un equipo como el de López Muñiz, que te puede machacar a la contra o a balón parado, pero esa lección la tiene bien aprendida el equipo coruñés y, aunque no es imbatible, sabe ‘nadar y guardar la ropa’, atacar, tener posesión, pero la puerta de atrás cerrada para evitar situaciones problemáticas.
Después de los primeros compases con las dos ocasiones claras para el conjunto herculino las fuerzas se equilibraron un poco aunque el Depor siguió mandando.
En el 25 el cuadro andaluz intentó una de sus acciones típicas a balón parado, con un saque lateral directo al corazón del área pero los coruñeses tenían bien ensayada la defensa para estas acciones con las que el Málaga ya ha conseguido hasta tres goles en esta liga.
Superada la media hora el cuadro gallego lo intentó por la banda, con un centro bueno de Carles Gil que detuvo Munir, uno de los porteros más en forma de la categoría. Siete minutos más tarde llegaba una nueva ocasión para el Depor. Esta vez, a la salida de un córner, era Pablo Marí el que mandaba la pelota a las nubes cuando parecía que la portería aclamaba al esférico para que entrase. Era la tercera opción para anotar por ninguna de los visitantes. Insistió hasta el final de los 45 minutos, una y otra vez, aunque no gozó de un nuevo disparo hasta que se llegó al descanso con empate sin goles en el marcador. Con un Málaga rácano y cicatero, pero a lo suyo. Con su fórmula, y un Deportivo como único contendiente que propuso fútbol.
El entrenador deportivista realizó dos cambios con respecto al once que venció en Tarragona. Una obligada, Krohn-Dehli entraba por Vicente Gómez, y otra táctica, dando opción a Álex Bergantiños y dejando a Mosquera en el banquillo.
Fue el Málaga el que ensayó primero sobre la portería de Dani Giménez, con un disparo de Adrián desde la frontal que detuvo sin problemas el cancerbero blanquiazul. Corría el minuto dos y el partido nacía.
En la siguiente jugada el Depor disponía de una clarísima ocasión para marcar. David Simón, en una gran acción, galopaba sobre la línea de fondo para centrar raso y fuerte hacia Quique quien, quizá por equivocarse de pie a la hora de chutar, mandaba el balón fuera cuando Riazor cantaba el gol.
Ocurrió lo mismo a los diez minutos, cuando el delantero pucelano, en una contra, habilitaba la pelota para Carles Gil, quien se escoraba hacia la frontal para disparar con efecto y mandar la pelota a un metro del poste Era la segunda ocasión absolutamente clara de los de Natxo González.
El Málaga se defendía con criterio y solvencia. Es una asignatura en la que siempre sacará buena nota. El Depor llevaba el peso del partido con lo que ello significa ante un equipo como el de López Muñiz, que te puede machacar a la contra o a balón parado, pero esa lección la tiene bien aprendida el equipo coruñés y, aunque no es imbatible, sabe ‘nadar y guardar la ropa’, atacar, tener posesión, pero la puerta de atrás cerrada para evitar situaciones problemáticas.
Después de los primeros compases con las dos ocasiones claras para el conjunto herculino las fuerzas se equilibraron un poco aunque el Depor siguió mandando.
En el 25 el cuadro andaluz intentó una de sus acciones típicas a balón parado, con un saque lateral directo al corazón del área pero los coruñeses tenían bien ensayada la defensa para estas acciones con las que el Málaga ya ha conseguido hasta tres goles en esta liga.
Superada la media hora el cuadro gallego lo intentó por la banda, con un centro bueno de Carles Gil que detuvo Munir, uno de los porteros más en forma de la categoría. Siete minutos más tarde llegaba una nueva ocasión para el Depor. Esta vez, a la salida de un córner, era Pablo Marí el que mandaba la pelota a las nubes cuando parecía que la portería aclamaba al esférico para que entrase. Era la tercera opción para anotar por ninguna de los visitantes. Insistió hasta el final de los 45 minutos, una y otra vez, aunque no gozó de un nuevo disparo hasta que se llegó al descanso con empate sin goles en el marcador. Con un Málaga rácano y cicatero, pero a lo suyo. Con su fórmula, y un Deportivo como único contendiente que propuso fútbol.
Mismos argumentos
De inicio, en la reanudación, los planteamientos parecieron los mismos. El Depor a llevar todo el peso del partido y el Málaga a esperar su oportunidad.
Probó fortuna Carlos Fernández con un disparo desde media distancia que se fue a las nubes. Corría el 50 de partido. Sin embargo la injusticia del fútbol se iba a cebar con el equipo coruñés tres minutos después, cuando de un saque de banda que tan bien tenía ensayado el Depor, con una mala suerte ‘bestial’, encajaba el 0-1 tras un disparo de N’Diaye desde el punto de penalti que pegaba en Pablo Marí. El equipo blanquiazul mordía el polvo y el Málaga, en su segundo disparo a puerta del envite, anotaba un 0-1 que pesaba como una losa de miles de toneladas.
Natxo tiró de banquillo diez minutos después del gol. Carles Gil fue el sacrificado para ubicar en punta a Christian Santos junto a Quique y Carlos Fernández. A los 65 minutos el colegiado no vio un claro agarrón sobre el delantero sevillano que significaba un penalti de libro. Clarísimo.
Volvía a mirar el entrenador blanquiazul a sus jugadores de recambio para cambiar a Didier Moreno y sustituirlo por Edu Expósito. Sobre el verde seguía un Krohn-Dehli que, inexplicablemente, no se está adaptando a este equipo ni a esta temporada a pesar de la enorme calidad que atesora.
El Depor lo intentaba de todas las maneras y el gol aparecía tras un córner. Aunque en la primera jugada no se llegaba con claridad, en la segunda Saúl asistía a Álex, quien caía por el lateral del área, mandaba la pelota al corazón de la misma y Carlos Fernández anotaba el empate haciendo justicia a lo visto en Riazor.
Justo después, el colegiado mostraba tarjeta roja a Quique por hacer una chilena que impactaba en la cara de un contrario. Inexplicable. Una amarilla convertida en una roja por un árbitro que, simplemente, no da el nivel de la categoría.
A trompicones se llegó al final, con el Depor achuchando a balon parado y el Málaga buscando una nueva carambola. No llegó ni para los coruñeses ni para los andaluces y se firmaron unas tablas injustas pero, por lo menos, se suma y, cómo no, se sigue.VIA IG.
De inicio, en la reanudación, los planteamientos parecieron los mismos. El Depor a llevar todo el peso del partido y el Málaga a esperar su oportunidad.
Probó fortuna Carlos Fernández con un disparo desde media distancia que se fue a las nubes. Corría el 50 de partido. Sin embargo la injusticia del fútbol se iba a cebar con el equipo coruñés tres minutos después, cuando de un saque de banda que tan bien tenía ensayado el Depor, con una mala suerte ‘bestial’, encajaba el 0-1 tras un disparo de N’Diaye desde el punto de penalti que pegaba en Pablo Marí. El equipo blanquiazul mordía el polvo y el Málaga, en su segundo disparo a puerta del envite, anotaba un 0-1 que pesaba como una losa de miles de toneladas.
Natxo tiró de banquillo diez minutos después del gol. Carles Gil fue el sacrificado para ubicar en punta a Christian Santos junto a Quique y Carlos Fernández. A los 65 minutos el colegiado no vio un claro agarrón sobre el delantero sevillano que significaba un penalti de libro. Clarísimo.
Volvía a mirar el entrenador blanquiazul a sus jugadores de recambio para cambiar a Didier Moreno y sustituirlo por Edu Expósito. Sobre el verde seguía un Krohn-Dehli que, inexplicablemente, no se está adaptando a este equipo ni a esta temporada a pesar de la enorme calidad que atesora.
El Depor lo intentaba de todas las maneras y el gol aparecía tras un córner. Aunque en la primera jugada no se llegaba con claridad, en la segunda Saúl asistía a Álex, quien caía por el lateral del área, mandaba la pelota al corazón de la misma y Carlos Fernández anotaba el empate haciendo justicia a lo visto en Riazor.
Justo después, el colegiado mostraba tarjeta roja a Quique por hacer una chilena que impactaba en la cara de un contrario. Inexplicable. Una amarilla convertida en una roja por un árbitro que, simplemente, no da el nivel de la categoría.
A trompicones se llegó al final, con el Depor achuchando a balon parado y el Málaga buscando una nueva carambola. No llegó ni para los coruñeses ni para los andaluces y se firmaron unas tablas injustas pero, por lo menos, se suma y, cómo no, se sigue.VIA IG.
domingo, 7 de octubre de 2018
DEPOR -- MALAGA UN DUELO DE PRIMERA
El cuadro coruñés, con 14 puntos, llega enrachado a su encuentro con el líder, habida cuenta de que ha enlazado por vez primera dos triunfos consecutivos en la categoría esta campaña.
Los de Natxo González vienen, además, de imponerse con autoridad el pasado fin de semana en el Nou Estadi al Nástic de Tarragona, con remontada incluida.
La escuadra blanquiazul, quinta en la tabla, tiene la oportunidad de acechar el liderato y encaramarse a los puestos de honor del campeonato en caso de doblegar al primer clasificado de la Liga 123, un Málaga que ha saldado las siete primeras jornadas con un balance de seis triunfos y una sola derrota, frente a la UD Las Palmas en el estadio Gran Canaria.
El Depor intentará prolongar su hasta el momento impecable hoja de servicios como local, donde ha sumado dos victorias en sus dos compromisos ante otros equipos punteros de Segunda como Sporting (1-0) y Granada (2-1).
El máximo responsable técnico herculino, Natxo González, no podrá contar para una cita trascendental como la de hoy con uno de sus faros, el mediocentro canario Vicente Gómez, aquejado de una sobrecarga muscular.
Todo apunta a que el canterano Edu Expósito será el elegido para catapultarse al once, aunque el danés Michael Krohn-Dehli también dispondría de alguna papeleta.
El preparador herculino seguirá confiando en la base de su formación tipo para encarar la contienda ante el líder; siempre con Dani Giménez bajo palos, la zaga estará integrada por Domingos Duarte y Pablo Marí en la dupla de centrales, flanqueados por David Simón en la derecha y Saúl García en la izquierda; el lateral izquierdo cántabro está siendo uno de los más destacados —en Tarragona brindó dos asistencias de gol— y continuará ostentando la titularidad a pesar de que Diego Caballo ya se encuentra recuperado de sus dolencias.
En la sala de máquinas, Mosquera y Didier Moreno tendrán el refuerzo de Edu Expósito, que aportará su clase y ganas al equipo.
El puesto de enganche recaerá un partido más en el valenciano Carles Gil, que tendrá que asumir mayor responsabilidad hasta el regreso de Fede Cartabia, con un percance muscular de grado II-III que lo podría tener apartado de la competición casi dos meses.
En la línea más ofensiva, el binomio Carlos Fernández-Quique González volverá a asociarse para dotar de veneno al conjunto blanquiazul; la clase del andaluz y la demoledora pegada del pucelano —seis tantos en cinco encuentros— serán fundamentales para tratar de desarbolar al primero en la tabla.
Un Málaga que desembarca en A Coruña con 18 puntos y solo dos dianas recibidas en siete partidos. Pero también con ausencias importantes como Cifu, Juankar’, Renato Santos y Álex Mula.
La parroquia de Riazor prepara un recibimiento excepcional a su club dos horas antes del pitido inicial para que la atmósfera sea propicia para seguir soñando con Primera.VIA IG.
Los de Natxo González vienen, además, de imponerse con autoridad el pasado fin de semana en el Nou Estadi al Nástic de Tarragona, con remontada incluida.
La escuadra blanquiazul, quinta en la tabla, tiene la oportunidad de acechar el liderato y encaramarse a los puestos de honor del campeonato en caso de doblegar al primer clasificado de la Liga 123, un Málaga que ha saldado las siete primeras jornadas con un balance de seis triunfos y una sola derrota, frente a la UD Las Palmas en el estadio Gran Canaria.
El Depor intentará prolongar su hasta el momento impecable hoja de servicios como local, donde ha sumado dos victorias en sus dos compromisos ante otros equipos punteros de Segunda como Sporting (1-0) y Granada (2-1).
El máximo responsable técnico herculino, Natxo González, no podrá contar para una cita trascendental como la de hoy con uno de sus faros, el mediocentro canario Vicente Gómez, aquejado de una sobrecarga muscular.
Todo apunta a que el canterano Edu Expósito será el elegido para catapultarse al once, aunque el danés Michael Krohn-Dehli también dispondría de alguna papeleta.
El preparador herculino seguirá confiando en la base de su formación tipo para encarar la contienda ante el líder; siempre con Dani Giménez bajo palos, la zaga estará integrada por Domingos Duarte y Pablo Marí en la dupla de centrales, flanqueados por David Simón en la derecha y Saúl García en la izquierda; el lateral izquierdo cántabro está siendo uno de los más destacados —en Tarragona brindó dos asistencias de gol— y continuará ostentando la titularidad a pesar de que Diego Caballo ya se encuentra recuperado de sus dolencias.
En la sala de máquinas, Mosquera y Didier Moreno tendrán el refuerzo de Edu Expósito, que aportará su clase y ganas al equipo.
El puesto de enganche recaerá un partido más en el valenciano Carles Gil, que tendrá que asumir mayor responsabilidad hasta el regreso de Fede Cartabia, con un percance muscular de grado II-III que lo podría tener apartado de la competición casi dos meses.
En la línea más ofensiva, el binomio Carlos Fernández-Quique González volverá a asociarse para dotar de veneno al conjunto blanquiazul; la clase del andaluz y la demoledora pegada del pucelano —seis tantos en cinco encuentros— serán fundamentales para tratar de desarbolar al primero en la tabla.
Un Málaga que desembarca en A Coruña con 18 puntos y solo dos dianas recibidas en siete partidos. Pero también con ausencias importantes como Cifu, Juankar’, Renato Santos y Álex Mula.
La parroquia de Riazor prepara un recibimiento excepcional a su club dos horas antes del pitido inicial para que la atmósfera sea propicia para seguir soñando con Primera.VIA IG.
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