Gael Kakuta, quien el pasado sábado marcó sus
primeros dos goles con la camiseta blanquiazul, reconoció que le
gustaría continuar en el conjunto coruñés, con el que finaliza su cesión
el 30 de junio.
El extremo pertenece al Hebei Fortune, pero cuando ayer se le preguntó
en rueda de prensa si estaría dispuesto a presionar al equipo chino para
quedarse una temporada más en A Coruña, respondió: “Estoy disfrutando
mucho, estoy aprendiendo mucho, he estado en varios equipos y esta
temporada he tenido dos entrenadores diferentes. ¿Por qué no? Me gusta
la ciudad y me gusta el club”.
El futbolista francés confesó que el encuentro del pasado sábado le dejó
un sabor agridulce, ya que marcó por partida doble ante el Sevilla,
pero sus dos dianas no sirvieron para que el Deportivo se alzara con la
victoria.
“Contento no mucho, porque el resultado no fue bueno, pero sí estoy
contento con los dos primeros goles para el club y espero que haya más”,
indicó el jugador de 25 años, que admitió que estrenarse como
realizador en el cuadro coruñés refuerza su confianza.
“Mentalmente es bueno para mí haber marcado esos dos goles, pero lo
importante es el equipo y ahora tenemos que centrarnos en el siguiente
partido”, advirtió.
Como una final
El hábil jugador subrayó la importancia del tramo de competición que le queda al Depor.
“Siempre que vengo a la sala de prensa me preguntan si el siguiente
partido es una final y siempre digo que todos los partidos son como una
final. Tenemos que conseguir la máxima puntuación hasta final de
temporada”, señaló.
Cuando Pepe Mel tomó las riendas del Deportivo, apuntó a Kakuta como uno
de los pilares para que el equipo consiga la permanencia. El extremo
explicó ayer, en la sala de prensa de Abegondo, lo que el técnico
blanquiazul le pidió cuando tomó las riendas de la plantilla herculina:
“Disfrutar, ser yo mismo, dar lo mejor de mí, ayudar al equipo como
pudiese, pero no me ha pedido nada especial que no le haya dicho a otro
jugador”.
Vestuario tranquilo
El Deportivo tan solo ha sumado uno de los doce últimos puntos en juego,
lo que ha acercado a los blanquiazules a la zona de descenso. Según
explicó Kakuta, esta circunstancia no ha alterado el estado de ánimo de
la plantilla.
“En el vestuario está todo igual, estamos todos contentos, trabajando
mucho para mejorar y corregir los errores que cometimos en los últimos
partidos y ojalá que este fin de semana podamos conseguir ese buen
resultado, estamos haciendo lo máximo posible para conseguir buenos
resultados”, tranquilizó.
El extremo reconoció que no conoce mucho del próximo rival de la
escuadra deportivista, pero sí la manera de jugar del entrenador
malaguista, Míchel González, puesto que el madrileño entrenó al
Olympique de Marsella y él sigue la competición gala.
“No he visto ningún partido del Málaga, pero conozco al entrenador
porque estuvo en el Marsella y sigo mucho la liga francesa. Conozco su
estilo de juego y para nosotros va a ser un reto importante conseguir
los tres puntos que nos ayuden a estar más tranquilos en el final de
temporada”, indicó.
Por último, incidió en la necesidad de mantener la concentración para
evitar despistes como los del pasado sábado: “No podemos dejar que nos
metan goles. Tenemos que trabajar día a día, corregir los errores todos
juntos y entrenar como equipo”. VIA IG.
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miércoles, 12 de abril de 2017
martes, 11 de abril de 2017
ESTÁ PROHIBIDO FALLAR DE NUEVO
La última gran cita de los blanquiazules, ante un adversario directo, fue el pasado miércoles, cuando los pupilos de Pepe Mel recibieron al Granada. Los herculinos afrontaban el encuentro con la oportunidad de dejar prácticamente condenado al descenso al cuadro andaluz, puesto que, de ganar, se alejaban en once puntos de los rojiblancos.
Sin embargo, el conjunto coruñés cuajó una actuación muy pobre e incluso falló un penalti, con lo que terminó empatando con el Granada (0-0), desperdiciando, de este modo, una oportunidad de oro de dar un paso fundamental hacia la salvación.
Hay ‘experiencia’
No es la primera ‘final’ de la presente campaña en la que los herculinos fallan. Ya en el enfrentamiento aplazado contra el Betis en Riazor, que debió jugarse el 3 de febrero y acabó celebrándose el 8 de marzo, los herculinos no alcanzaron el nivel esperado. De nuevo, enfrente tenían a un rival directo, con lo que un triunfo les permitía dar un paso de gigante. Pero el equipo únicamente fue capaz de sumar un punto y gracias, ya que Celso Borges marcó un penalti en el minuto 93 que servía para igualar el tanto anotado en el 70 por el verdiblanco Piccini.
Pero el partido decisivo más sonrojante del curso se produjo el 25 de febrero. Los herculinos se enfrentaban al Leganés en Butarque con la necesidad de ganar después de encadenar seis jornadas consecutivas sin vencer y sufrir tres derrotas seguidas. Era el encuentro de la temporada, pero el Depor se estrelló y terminó sufriendo una durísima derrota (4-0) que le costó el puesto al anterior técnico blanquiazul, Gaizka Garitano. La única ‘final’ en la que los blanquiazules dieron la talla fue en el desplazamiento a Gijón.
Tras empatar con el Atlético de Madrid (1-1) y el Betis (1-1), ambos en Riazor, en los dos primeros encuentros con Pepe Mel en el banquillo, la escuadra herculina jugó en El Molinón.
El juego del equipo no fue bueno. Sin embargo, un gol de Mosquera en el minuto 45 sirvió para que el Deportivo sumara su primera victoria de la temporada a domicilio. Además, contra un adversario directo que es quien hoy en día marca la zona de descenso.
El sábado llega una nueva cita decisiva ante el Málaga de Míchel. VIA IG.
lunes, 10 de abril de 2017
LA CUARTA CRISIS DEL DEPOR
Una vez evaporado el ‘efecto Mel’, el
Deportivo, acostumbrado esta temporada a encadenar una mala racha tras
otra, se ha sumido en su cuarta crisis de resultados de la presente
Liga.
Las victorias son la excepción para los blanquiazules en el curso 2016-17, en el que la escuadra herculina se ha visto ya en varias ocasiones metida en una dinámica negativa, sin triunfos y sumando muy pocos puntos, lo que le ha llevado a estar instalada durante toda la campaña cerca de los puestos de descenso.
La victoria sobre el Eibar en el estreno del campeonato liguero no hacía presagiar el difícil arranque de curso que le esperaba a Gaizka Garitano, que tan solo fue capaz de sumar dos puntos en los cinco encuentros siguientes. Esta situación llevó al Depor a ocupar el decimosexto puesto de la clasificación tras la sexta jornada, con tan solo cinco puntos, los mismos que el Espanyol, que era el primero de los tres equipos que ocupaban la zona de descenso en aquel momento.
La victoria sobre el Sporting de Gijón una semana después (2-1) rompía esta mala racha. Sin embargo, se trataba de un espejismo que dio paso a un bache mayor que el anterior.
Después del duelo con el cuadro asturiano, los blanquiazules encadenaron seis jornadas sin conocer la victoria. Tan solo dos empates cosecharon los pupilos de Garitano, que encajaron cuatro derrotas, para un total de dos puntos de 18 posibles.
Tras la decimotercera jornada, la situación de los coruñeses era aún más preocupante, ya que ocupaban el decimoséptimo lugar de la tabla, con 10 puntos (uno sobre el descenso).
Justo antes de las vacaciones de Navidad llegó una pequeña reacción de los coruñeses, con los triunfos ante la Real Sociedad (5-1) y el Osasuna (2-0) y la derrota en el Santiago Bernabéu (3-2), donde los blanquiazules ofrecieron una buena imagen.
Peor no pudo comenzar el año 2017 para el Depor. Siete encuentros consecutivos sin ganar en los que el equipo tan solo arrancó tres empates (tres puntos de 21 posibles). Y tras cuatro derrotas seguidas, la directiva decidió despedir a Garitano.
La llegada de Pepe Mel tuvo un efecto inmediato en la plantilla, puesto que el equipo empató con el Atlético en Riazor (1-1), ganó en Gijón (0-1), igualó el partido aplazado con el Betis (1-1) y tumbó al Barcelona (2-1).
Con el técnico madrileño al frente, el conjunto deportivista había logrado ocho puntos de 12 posibles y soñaba con afrontar el resto de la temporada con cierta tranquilidad.
Pero el ‘efecto Mel’ tuvo fecha de caducidad, y tras el épico e histórico triunfo ante el Barça, el Depor vivió su cuarta crisis de resultados de la temporada. Los blanquiazules han sido incapaces de ganar en las cuatro últimas jornadas y tan solo han sumado un punto de doce. VIA IG.
Las victorias son la excepción para los blanquiazules en el curso 2016-17, en el que la escuadra herculina se ha visto ya en varias ocasiones metida en una dinámica negativa, sin triunfos y sumando muy pocos puntos, lo que le ha llevado a estar instalada durante toda la campaña cerca de los puestos de descenso.
La victoria sobre el Eibar en el estreno del campeonato liguero no hacía presagiar el difícil arranque de curso que le esperaba a Gaizka Garitano, que tan solo fue capaz de sumar dos puntos en los cinco encuentros siguientes. Esta situación llevó al Depor a ocupar el decimosexto puesto de la clasificación tras la sexta jornada, con tan solo cinco puntos, los mismos que el Espanyol, que era el primero de los tres equipos que ocupaban la zona de descenso en aquel momento.
La victoria sobre el Sporting de Gijón una semana después (2-1) rompía esta mala racha. Sin embargo, se trataba de un espejismo que dio paso a un bache mayor que el anterior.
Después del duelo con el cuadro asturiano, los blanquiazules encadenaron seis jornadas sin conocer la victoria. Tan solo dos empates cosecharon los pupilos de Garitano, que encajaron cuatro derrotas, para un total de dos puntos de 18 posibles.
Tras la decimotercera jornada, la situación de los coruñeses era aún más preocupante, ya que ocupaban el decimoséptimo lugar de la tabla, con 10 puntos (uno sobre el descenso).
Justo antes de las vacaciones de Navidad llegó una pequeña reacción de los coruñeses, con los triunfos ante la Real Sociedad (5-1) y el Osasuna (2-0) y la derrota en el Santiago Bernabéu (3-2), donde los blanquiazules ofrecieron una buena imagen.
Peor no pudo comenzar el año 2017 para el Depor. Siete encuentros consecutivos sin ganar en los que el equipo tan solo arrancó tres empates (tres puntos de 21 posibles). Y tras cuatro derrotas seguidas, la directiva decidió despedir a Garitano.
La llegada de Pepe Mel tuvo un efecto inmediato en la plantilla, puesto que el equipo empató con el Atlético en Riazor (1-1), ganó en Gijón (0-1), igualó el partido aplazado con el Betis (1-1) y tumbó al Barcelona (2-1).
Con el técnico madrileño al frente, el conjunto deportivista había logrado ocho puntos de 12 posibles y soñaba con afrontar el resto de la temporada con cierta tranquilidad.
Pero el ‘efecto Mel’ tuvo fecha de caducidad, y tras el épico e histórico triunfo ante el Barça, el Depor vivió su cuarta crisis de resultados de la temporada. Los blanquiazules han sido incapaces de ganar en las cuatro últimas jornadas y tan solo han sumado un punto de doce. VIA IG.
sábado, 8 de abril de 2017
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